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27 de julio de 2019

El mito del tlacuache, prometeo nahuatl, que robó el fuego para los antiguos mexicanos


Dice una leyenda náhuatl que un día el fuego se soltó de alguna estrella, hasta caer en la tierra provocando un incendio. Entonces los antiguos gigantes de la montaña resguardaron el fuego y no lo dejaron extinguirse. Se nombraron comisiones que se encargaron de cortar árboles, plantas, animales y todo lo que estaba al alcance para saciar el hambre del fuego.


Para evitar que la gente común pudiera robarles el tesoro del fuego, organizaron un poderoso ejército encabezado por un jaguar que devoró a muchos pobladores cuando intentaron robarse el fuego. No obstante, el tlacuache se acercó al campamento pensando cómo robar el fuego. Un día se aproximó a la hoguera, diciendo que estaba cansado y friolento, tomó una brasa y salió corriendo con el fuego, que más tarde regaló a los hombres. Como el tlacuache agarró con su cola al fuego, quemando el pelo del apéndice del animal, se dice que esa es la razón por la cual los tlacuaches tienen la cola sin pelo.

Aunque el mito del tlacuache (del náhuatl tlacuatzin) tiene muchas versiones, en casi todas ellas el tlacuache aparece como jefe del mundo, el astuto que enfrenta el poder de los jaguares, y al mismo tiempo es un bromista, ladrón, fiestero y borracho.


Pero esto tiene una explicación histórica y morfológica. Ya que el tlacuache es el único marsupial que existe en el territorio mexicano, es de los pocos animales que se conserva sin variaciones desde que apareció en nuestro planeta, hace más o menos 60 millones de años, es un animal omnívoro y entre sus gustos se encuentra el aguamiel de los magueyes, por lo que se puede decir que además de ser un “ladrón”, es también un “borracho” y cuando se encuentra con algún depredador su estrategia es “hacerse el muerto”.

El tlacuache tiene su representación en varios restos arqueológicos por todo el país. En la región zapoteca se han encontrado representaciones del periodo Clásico que permite afirmar su divinidad. En un taller ubicado al norte de la Ciudadela, en Teotihuacán, aparecieron algunos moldes de pequeñas figuras del tlacuache que posiblemente eran adheridas a figuras de culto.


En Tlapacoyan se descubrió una figura de barro que lo representa, fechada hacia el año 1000 antes de nuestra era. Algunos códices como el Dresde y el Vaticano lo relacionan con el juego de pelota, la decapitación, la Luna, el pulque, las ceremonias de año nuevo y el cruce de caminos. Incluso en diversas comunidades puede encontrarse hoy en día su figura colgada en templos y chozas y sus despojos se utilizan como medicamentos.

Aunque el tlacuache no parece el típico héroe, tiene un papel central en la mitología cultural y natural de nuestro país, y es, como sea, un magnífico marsupial curioso.

Visto en | MexicoCity

3 de julio de 2019

Leyenda Maya del Cardenal Rojo.


En las tierras del Mayab, en Nan Chan, vivía un príncipe muy apuesto su nombre Chacdziedzib (pájaro cardenal) por ordenes de su padre, él era prometido de una princesa de tierras muy lejanas, que el no conocía. El no escuchaba a su padre, él se había enamorado de una bella muchacha plebeya de nombre Nicté-Ha, hija del guardián del Cenote Sagrado. Los jóvenes se veían a diario, por las noches a escondidas junto al espejo de agua y se decían cuanto se amaban. Chacdziedzib siempre tenía puesta una túnica roja, le gustaba escribir poemas a su amada, se las leía y ella muy emocionada se derretía al escucharlas.
Que sentían los jóvenes, solo una persona lo sabía, la nana del príncipe, que lo cuidó desde que era un bebe, la nana se imaginaba que esas huidas de noche era por una joven prohibida. Hasta que el sacerdote descubrió a los enamorados, sintió envidia al ver como se amaban, no permitiría que una plebeya se convirtiera en reina de Nan Chan, Nicté- Ha tenía que desaparecer, debía apartarse del futuro rey.

El Gran Sacerdote, pensaba como desaparecer a la muchacha, tenía que ser cuidadoso, y pensó en voz alta, como iba asesinar a Nicté Ha, la nana lo escucho, y se lo dijo al príncipe.
Chacdziedzib envió a su nana por su amada que la llevara al palacio una vez ahí la haría su esposa, luego se lo diría a su padre, fue inútil, el sacerdote descubrió lo que planearon, siguió a la nana cuando cruzaba la selva, la atacó y le dio muerte. Nicté-Ha no sabía nada, de lo que sucedía y del peligro que corría. El príncipe al ver que su nana no volvía puso su capa roja apresuro sus pasos, su corazón le gritaba que su novia estaba en peligro, Nicté-Ha sentada junto al cenote viendo su rostro bello en el agua clara, llegó Chacdziedzib la vio tranquila respiro aliviado y la abrazó, mientras se besaban, una flecha envenenada atravesó el corazón de Nicté –Ha con la fuerza de la flecha ella cayó dentro del Cenote Sagrado desapareciendo de la vista del príncipe, lo único que se veía era el huipil que flotaba en el agua.

El sacerdote escondido detrás de unas rocas, no pudo soportar ver las caricias de los jóvenes preparó su arco y flecha atravesando el corazón de la joven.

El príncipe lloraba amargamente a gritos desesperados, les reclamaba a los dioses haber permitido esa desgracia, gritaba;¡o dioses, tengan piedad de mi, no quiero perderla, quiero estar con mi amada quiero estar siempre con ella!. El blanco huipil se convirtió en una hermosa flor y Wayón, el dios de los pájaros cubrió al príncipe de cabeza a pies con su túnica roja y lo convirtió en el pájaro cardenal. La leyenda cuenta que todas las mañanas baja el cardenal al cenote y se posa cerca de los lirios. Nicté Ha es una hermosa flor acuática.