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21 de marzo de 2024

XTABAY Carrera MTB Femenil | Ruta en STRAVA


A continuación les dejamos el link de la ruta XTABAY competencia MTB Femenil a realizarse el domingo 24 de Marzo de 2024 en el Pueblo Mágico de Izamal, Yuc. con un recorrido de 50 Km en ambas categorías (Junior y Master).

Dar click aquí >>> STRAVA

1 de diciembre de 2021

El Secreto de la Bicicleta de BARTALI


Gino Bartali se murió en el año 2000 sin que nadie supiese su verdadera historia, la del corredor grandioso que dedicó dos años de su existencia a salvar la vida de ochocientos judíos. Para ello se valió de su bicicleta donde escondía la documentación necesaria para sacarlos de Italia. Y así, bajo la apariencia de simples entrenamientos, llevaba los papeles de un lado a otro. Nadie sospechaba en aquel momento de uno de los grandes mitos del deporte italiano, del hombre que había conseguido darle a Mussolini el Tour de Francia en 1938.

Gino Bartali escondió un secreto durante casi sesenta años. En el año 2000 se fue a la tumba con él y sólo un descubrimiento casual permitió conocer la dimensión humana que uno de los grandes ciclistas del siglo XX alcanzó durante la II Guerra Mundial. Nacido en la Toscana, en el seno de una familia humilde que se dedicaba a trabajar el campo, Bartali comenzó a correr gracias a que su padre le encontró trabajo en un taller de reparación de bicicletas. Su dueño, contento por el trabajo de Gino, le regaló una y le animó a que se entrenase. A partir de ahí las escarpadas carreteras de la región fueron su espacio natural, el lugar en el que maduraron las piernas que rivalizarían con las de Coppi en el duelo que dividió Italia años después.
Pero antes de que el Campionissimo y él protagonizaran algunos de los duelos más grandes de la historia del ciclismo Bartali estaba considerado como el ciclista del régimen de Mussolini. El Duce, en su delirio, soñaba con ver a un italiano derrotando a los franceses en el Tour y todas las miradas se volvieron hacia Bartali, que en 1936 ya se había adjudicado el Giro y era una celebridad en todo el país. En 1937 una caída frustró su misión. Había comenzado a brillar en la montaña, pero en el descenso del Col de Laffrey se fue por un puente. Sus compañeros, asustados por el accidente, se asomaron por el precipicio y le encontraron en el fondo, en el riachuelo. Se movía. Allí se ganó el sobrenombre del monje -debido a sus profundas convicciones religiosas- volador.
En 1938 cumplió con el sueño de Mussolini aventajando al segundo clasificado en más de veinte minutos. Cuando la carretera se empinaba, cuando el calor y el polvo secaban las gargantas Bartali no encontraba rival. Pero la II Guerra Mundial le dejó sin los años en los que se podría haber labrado un palmarés espectacular, cuando Coppi aún era un joven meritorio que corría a su lado.
Lo que nadie imaginaba es que en aquellos años oscuros Bartali, uno de los símbolos del Partido Nacional Fascista, era en realidad uno de los personajes claves de una organización dedicada a salvar la vida de los judíos italianos a los que los alemanes querían enviar a sus hornos crematorios. Gino Bartali seguía entrenándose y realizaba largas sesiones de entrenamiento por las carreteras de la Toscana o Umbría. Nadie podía suponer que en el cuadro de su bicicleta o debajo de su sillín transportaba documentos y pasaportes destinados a los judíos que se escondían en algunos de los monasterios italianos.
Bartali no despertaba demasiadas sospechas pese a que la guerra impedía cualquier competición y resultaba extraño ver a alguien entrenándose en aquel ambiente. Corría con ropa en la que se podía leer su nombre lo que le permitía recorrer kilómetros recibiendo los saludos efusivos de los soldados italianos, para los que era un auténtico ídolo. Y cuando una patrulla alemana le detenía la respuesta era sencilla: "Sigo trabajando para las carreras que vengan después". Y le dejaban marchar. Los ejércitos se habían acostumbrado a ver pasar a Bartali de un lado a otro en su bicicleta, subiendo y bajando montañas, cambiando continuamente de ruta. Era el correo perfecto.
En los conventos y monasterios la red organizada por Giorgio Nissim -con el apoyo de varios arzobispos- se dedicaban a elaborar los pasaportes destinados a salvar la vida de cientos de judíos y que Bartali transportaba jugándose la vida en aquellos viajes por las carreteras que conocía como nadie pero que le podían deparar una sorpresa desagradable en cualquier momento. Durante 1943 y 1944 el corredor toscano, el beato Bartali, se dedicó a esa misión sin que nadie le delatase. Acabó la guerra y aquellos entrenamientos kilómetros aún le valieron en su carrera deportiva porque con 32 años pudo ganar en 1946 el Giro y en 1948, con 34, se apuntó el Tour de Francia en una demostración colosal en la montaña ya que se impuso en siete etapas de aquella edición
Bartali se retiró a su tierra, a Florencia, y durante cincuenta años no dijo nada de su trabajo para ayudar a los judíos que habitaban Italia. Durante décadas quedó sobre él la etiqueta de haber sido el corredor de los fascistas. No le importó. Se murió en el año 2000. El mundo sólo descubrió su magnitud en 2003 cuando los hijos de Giorgio Nissim encontraron un viejo diario de su padre en el que detallaba la forma en que funcionó la red clandestina dedicada a conseguir documentos que salvasen la vida de los judíos.
Allí, en aquellos papelujos, se explicaban minuciosamente los viajes que hacía Bartali, los kilómetros que recorría, los papeles que escondía su bicicleta y, sobre todo, lo abnegado de su dedicación a la causa. Los Nissim contaron lo que su padre escribió y entonces empezó a cobrar sentido tanto entrenamiento en una época en la que costaba ver a un ciclista recorrer una carretera italiana. Italia descubrió a uno de sus grandes héroes. Los Nissim también contaron el dato más importante que escondía el diario de su padre: 800 judíos evitaron el viaje a algún campo de concentración de los alemanes gracias a las piernas de Gino Bartali.

29 de junio de 2021

Tour de Francia: lo que debes saber sobre la mejor carrera ciclista del mundo


Por Jaime Fresno

¿Quiénes son esos ciclistas que cada mes de julio dan la vuelta a Francia, recorriendo miles de kilómetros por campiñas, montañas legendarias, o adoquinados de la Segunda Guerra Mundial? ¿Qué les motiva para desafiar la canícula estival, las tormentas pirenaicas o alpinas, o el viento mistral del Mont Ventoux hasta el punto de explorar los límites del esfuerzo humano?

¿De cuántas maneras se triunfa? ¿Quiénes inventaron el Tour y por qué? ¿Cómo se explica su condición de tercer evento deportivo más popular tras el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos?

Vayamos a las respuestas, sumerjámonos en casi 120 años de datos, curiosidades y mitos…

La historia: ¿Cómo, cuándo y por qué surgió el Tour?


Situémonos en el París de 1902, concretamente en el Boulevard de Montmartre, en un Café – Restaurante llamado Zimmer. E imaginemos un almuerzo de trabajo entre jefe y empleado. Uno es Henry Desgrange, y dirige un periódico de páginas amarillas que anda en crisis: L’Auto – Veló; el otro es Géo Lefèvre, el joven periodista de 23 años que Desgrange le ha quitado a Le Veló, el rotativo de la competencia cuyas páginas verdes se leen bastante más, bajo la dirección de su rival y antiguo maestro: Pierre Giffard.

El jovencito Lefèvre es un apasionado de las bicis, y está allí porque tiene una idea que contar a su jefe, una especie de fórmula mágica para relanzar las ventas de L’Auto que suelta entre el café y los postres: organizar una carrera que dé la vuelta a Francia en seis etapas que pretende bautizar como los Seis Días de la Ruta.

Desgrange se muestra escéptico: “¿Estás proponiendo dar una Vuelta a Francia?”, viene a decir. Pero tras el impacto inicial decide salir de dudas, y consulta la viabilidad de la ocurrencia con el contable del periódico, Víctor Goddet, quien capta a la primera que aquello que parece una locura puede ser la solución para vender más periódicos.

Así que Goddet da el visto bueno a Desgrange y, desde ese día, 20 de noviembre de 1902, el director se pone a la faena de organizar una carrera sin precedentes. Existe, sí, la París – Rouen, desde 1869; también la París – Roubaix, creada en 1896 por el puñetero Giffard y su Le Vélo. Pero nunca se ha hecho nada por etapas, con ese kilometraje, con esas pretensiones… Desgrange se enfrenta a colosales dificultades, mayormente logísticas y de financiación, pero consigue la ayuda de tres empresarios enfadados con la línea editorial que lleva Giffard en Le Vélo: son Dion, Clement y Michelin. Será una batalla a muerte entre dos medios, y sólo uno sobrevivirá.

La primera edicion del Tour arrancó el 1 de julio de 1903 con 60 ciclistas; las bicicletas que llevaban pesaban más de 20 kilos y un único desarrollo de 54×17

Uno a uno, Desgrange va sorteando obstáculos, hasta que llega al último: la baja inscripción de corredores. Decide vencerlo cortando por lo sano: baja la cuota de veinte a diez francos, y dispara la partida de premios hasta los treinta mil. ¡Et voilá!: el 1 de julio de 1903 arranca el primer Tour de Francia con sesenta ciclistas. De la inscripción inicial, diecinueve se han echado atrás, quizá para que no les llamen chiflados, pues es lo que está en boca de mucha gente tras comprobar que hay que cubrir 2.428 kilómetros en seis etapas y 19 días de carrera, con parte de sus noches, y que sólo habrá dos jornadas de descanso.

Unas dos mil personas acuden a la llamada de lo insólito y ven salir al pelotón pionero en la localidad de Montgeron, unos veinte kilómetros al sureste de París, junto a la posada de Au Réveil Matin El Despertador. De allí salen ciclistas libres de llevar la bicicleta que quieran, con tal de que sea movida exclusivamente por la fuerza muscular.

Eso que hoy parece un reto ciclópeo se resume así: todas las bicis pasan de los veinte kilos, sin contar las herramientas que hay que llevar, porque están prohibidos los coches de asistencia, los entrenadores, los mecánicos… Además funcionan con una combinación fija entre plato y piñón de 54×17; no hay cambios, puesto que ese invento no se implantará hasta 1937. Los primeros esforzados de la ruta tendrán que recorrer así los 467 kilómetros de la primera etapa hasta Lyon, con la que arranca la historia del Tour de Francia.

Cómo ganar el Tour: el camino hacia el maillot amarillo.


Ya sabemos cómo y por qué nace el Tour, así que veamos ahora qué hay que hacer ganarlo. Pues simplemente, ser el más rápido. El primer campeón de 1903 fue el francés de origen italiano, Maurice Garin, y ganó porque fue el que menos tiempo invirtió en la suma de las seis etapas hasta París: 94 horas, 34 minutos y 14 segundos.

El ideólogo del Tour, Géo Lefèvre, fue quien implantó ese modelo de clasificación general basado en ir acumulando los tiempos de las etapas que hoy sigue tan vigente, aunque aquella primera edición tuvo algunas peculiaridades que conviene explicar, como que los corredores debían echar pie a tierra para firmar en los controles de paso, o que abandonar en una etapa no significaba decir adiós a la carrera, sino que el ciclista podía disputar la siguiente, aunque ya fuera de concurso en la clasificación general.

Maurice Garin cubrió las seis etapas de 1903 aventajando en casi tres horas al segundo clasificado, su compatriota Lucien Pothier. Tras ellos, sólo otros diecinueve ciclistas lograron terminar, el último a casi sesenta y cinco horas. El resto se perdió entre abandonos y descalificaciones por hacer trampas, algo que ya fue un verdadero problema en 1904. En esa edición, muchos ciclistas fueron descalificados por cosas como utilizar trenes, aprovecharse de la estela de los coches, recibir ayudas externas… No se salvaron ni Maurice Garin, ganador desposeído del título meses después, ni los tres siguientes de la General. Tampoco los ganadores de etapa. Todos fueron sancionados tras una investigación exhaustiva.

El maillot amarillo se introdujo en 1919, tras la Primera Guerra Mundial; se eligió ese color porque era el color de las páginas del periódico L’Auto

El escándalo de 1904 cambió el sistema para 1905, cuando se adoptó la clasificación por puntos para determinar el campeón absoluto del Tour: el primer ciclista en cruzar la línea de meta recibía un punto, y los otros sumaban un punto más que el ciclista que cruzaba la línea de llegada por delante, más un punto adicional por cada cinco minutos entre ellos. El francés Louis Troussellier fue el que menos puntos totalizó y, por tanto el primer ganador con la nueva fórmula, que estuvo vigente hasta que el sistema por acumulación de tiempos se reimplantó ya para siempre a partir del Tour de 1913.

En este punto ya entra en juego el mítico maillot amarillo, estrenado en la primera edición posterior a la Primera Guerra Mundial, la de 1919. Fue una idea de Henry Desgrange para distinguir al líder de la clasificación general, utilizando el color de las páginas de L’Auto – Veló. Ese año, el primero en portarlo fue Eugène Cristophe, a partir de la undécima etapa, de las quince programadas para cubrir el colosal recorrido de 5.560 kilómetros. El francés no pudo conservarlo hasta París, y fue el belga Firmin Lambot el primero que se enfundó la preciada prenda como ganador absoluto en el Parque de los Príncipes.

Aquel 27 de julio de 1919 comenzó la leyenda del maillot amarillo como distintivo del campeón en París, pero la historia del Tour también se escribirá con otros colores, en la medida en que la organización fue ideando otras maneras de ganar, si no tan importantes, sí merecedoras de mención. Veamos cuáles para entender mejor la carrera.

Gran Premio de la Montaña: el maillot de lunares


La paulatina implantación de las clasificaciones secundarias ha ido abriendo nuevas posibilidades de ganar el Tour, si no tan importantes como la clasificación general, sí con el suficiente peso como para encumbrar a ciclistas con unas cualidades concretas, aunque no sean necesariamente los mejores y más completos.

En este apartado, conviene citar en primer lugar el Premio de la Montaña, un galardón que data de la edición de 1905, cuando el Tour afrontó su primera subida de cierta envergadura en el Balón de Alsacia, en la cordillera de Los Vosgos. Desde ese año, L’Auto – Veló se encargó de elegir al mejor escalador de la carrera sin que mediaran puntuaciones, hasta que Henri Desgrange decidió hacerlo en la edición de 1933, en la que Vicente Trueba, La Pulga de Torrelavega, se coronó como Rey de la Montaña.

El ciclista cántabro, que había cerrado el palmarés que venía resolviendo por designación L’Auto ganando en 1932, abrió el historial por puntuación, pero en París no lució ningún maillot. Tampoco lo hizo el gran Federico Martín Bahamontes, seis veces mejor escalador del Tour. ¿Por qué? Porque la prenda distintiva del líder de la Montaña no llegó hasta 1975, cuando el Tour de Francia decidió instaurar el maillot de lunares, o de puntos rojos sobre fondo blanco, los colores que utilizaba la marca de chocolates patrocinadora en sus envoltorios. El primero en lucirlo en el podio de París fue el belga Lucien Van Impe, otro de los grandes de la clasificación de los escaladores.

Los puertos de montaña se catalogan en función de diversos factores, como la altimetría, la longitud, el desnivel o la ubicación que tenga en la etapa

El Gran Premio de la Montaña se otorga al ciclista que más puntos suma en las cimas de los puertos del Tour, y a mayor dificultad de escalada, mayor es el botín en la cumbre. Es por eso que la organización establece cinco categorías de puertos: cuatro de ellas están numeradas, y son las que van de la subida más asequible de cuarta categoría a la de mayor dificultad, de primera, pasando por los puertos de segunda y de tercera; la otra es la más especial y corresponde a los puertos más duros, llamados en Francia los Hors Catégorie, o Fuera de Categoría.

La catalogación depende sobre todo de la altimetría, con datos objetivos como la longitud, el desnivel a salvar o la pendiente de la escalada; pero también intervienen aspectos más subjetivos, como la ubicación del puerto, que puede ver aumentada su categoría cuanto más al final esté, sobre todo si la etapa acaba en alto.

La relación vigente de puntuaciones según las categorías es la siguiente: los Fuera de Categoría dan puntos a los ocho primeros corredores en coronarlos, a razón de 20, 15, 12, 10, 8, 6, 4 y 2 puntos; los de Primera Categoría premian a los seis primeros, con 10, 8, 6, 4, 2 y 1 punto; los de Segunda reducen el cupo a los cuatro primeros, con 5, 3, 2 y 1 punto; los de Tercera Categoría dan 2 puntos al primero y 1 al segundo; y los de Cuarta sólo dan 1 punto al primero que corona. La organización se reserva en cada edición incentivos adicionales, como el de doblar la puntuación en la cima más alta de la carrera (Premio Henri Desgrange), o bien en finales en alto concretos.

Clasificación por puntos: el maillot verde


Como hemos visto al repasar la historia de sus comienzos, el Tour de Francia ya utilizó un sistema de puntos para determinar el ganador de la clasificación absoluta de 1905 a 1914. Por eso en 1953, cuando se conmemoró el medio siglo de vida de la prueba, la organización decidió apelar a esa fórmula para crear una nueva clasificación secundaria que premiara la regularidad de los corredores.

A diferencia del Gran Premio de la Montaña, cuyo maillot tuvo que esperar más de cuarenta años, la Clasificación por Puntos o Premio de la Regularidad tuvo su maillot distintivo desde el principio. Su característico color verde no fue sino un guiño a otra de las empresas patrocinadoras, esta vez una marca de cortacéspedes.

El sistema de la Clasificación por Puntos favorece a los especialistas del esprint, que copan su palmarés por ser estadísticamente los que más etapas ganan en la era moderna. También les favorece la fórmula implantada de dar más puntos en las etapas llanas que en las de alta montaña o de contrarreloj, además del plus que pueden obtener en los esprintes intermedios.

Pero como en todo, hay excepciones, como la de Eddy Merckx: el campeón belga, cinco veces ganador de la General, se enfundó el maillot verde hasta en tres ocasiones en París, sin duda gracias a las portentosas condiciones que le llevaron a ganar la friolera de treinta y cuatro etapas, el récord del Tour.

No obstante, la palma se la llevan dos velocistas: el eslovaco Peter Sagan, líder con siete maillots verdes, y el alemán Erik Zabel, que ganó seis veces consecutivas de 1996 a 2001.

Clasificación del Mejor Joven: el maillot blanco


La edición de 1975 del Tour de Francia estrenó dos maillots: aparte del maillot de lunares de la Montaña, ese año se creó la Clasificación del Mejor Joven y se decidió distinguirla con el maillot blanco que dejaba vacante la supresión de la Clasificación de la Combinada, de la que hablaremos más adelante.

El Tour decidió dedicar el nuevo premio a aquellos corredores menores de veintiséis años durante la carrera y que además no hayan cumplido veinticinco con anterioridad al 1 de enero previo a la edición en la que entran en concurso.

Para determinar el Mejor Joven, el Tour suprime de la clasificación general por tiempos a los corredores mayores de veintiséis años y se queda sólo con los que cumplen los criterios referidos. El límite de edad establecido da cierto margen para que los corredores más precoces puedan optar a varias victorias en el Tour vestidos de blanco. Fueron los casos del alemán Jan Ullrich y del luxemburgués Andy Schleck, los dos ciclistas con más triunfos -tres cada uno- en las cuarenta y seis ediciones en las que se ha otorgado este premio.

Entre 1983 y 1986 el maillot blanco estaba reservado únicamente a los ciclistas debutantes en el Tour

Sin embargo, no siempre hubo oportunidad de repetir victoria, puesto que entre 1983 y 1986 el maillot blanco sólo lo pudieron disputar los debutantes en el Tour. El francés Laurent Fignon, ganador del maillot amarillo y del maillot blanco en 1983, no pudo ser distinguido al año siguiente como Mejor Joven pese a ganar su segundo Tour consecutivo un mes antes de cumplir 24 años.

En aquella edición de 1984, fue el estadounidense Greg Lemond quien aprovechó la coyuntura para enfundarse el maillot blanco como mejor debutante, pero al igual que Fignon se quedó sin poder optar a repetir en 1985, cuando fue segundo en la General, tras Bernard Hinault, y el triunfo entre los jóvenes fue a manos del colombiano Fabio Parra.

El estadounidense Andy Hampsten cerró en 1986 el pequeño palmarés del formato del mejor debutante, y el Tour recuperó en 1987 los criterios originales para coronar al Mejor Joven de la carrera.

Premio de la Combatividad


En los finales de etapa también se ve subir al podio al corredor más combativo de la jornada. Es el único premio que no está sujeto a clasificaciones y el más subjetivo, pues el ganador es elegido por un jurado -generalmente formado por ex corredores- en función de la batalla que haya presentado durante la carrera.

No pocas veces la Combatividad es una especie de premio de consolación para el ciclista de vocación ofensiva que se ha quedado a las puertas de la gloria, tras protagonizar una larga escapada, o lanzar varios ataques que contribuyen al espectáculo, aunque en los primeros tiempos existía una clasificación por puntos.

El premio fue introducido en 1951 para distinguir al más combativo de cada etapa, y se amplió en 1956 para poder galardonar al más combativo de toda la carrera, siempre que llegara a la meta de París. En este caso, no hay maillots para distinguir a su ganador, sino un fondo rojo en el dorsal y el honor de subir al podio en los protocolos de final de carrera.

La desaparecida Clasificación Combinada

Presentados los cuatro premios vigentes en el Tour con sus respectivos maillots, conviene recordar que de 1968 a 1989 existió otra clasificación destinada a distinguir a los corredores más completos: la Combinada.

Para elaborarla, la organización sumaba las posiciones obtenidas por los ciclistas en la General y en las clasificaciones de la Montaña y de la Regularidad, a fin de declarar ganador del premio al corredor con menos puntos en el cómputo global de las tres.

El italiano Franco Bitossi inauguró el palmarés en 1968, totalizando once puntos. Después llegaron cuatro victorias seguidas de Eddy Merckx (1969-1972), ¡sin subir nunca de los cinco puntos!, y el belga sumó un quinto triunfo en 1974. Fue el último año antes de que el maillot blanco distintivo de la Combinada pasara a ser utilizado en la Clasificación del Mejor Joven, creada al año siguiente.

El premio desapareció a partir de aquella edición de 1975, y reapareció en 1980 con un maillot tan peculiar como recordado, formado por retales con los colores de los otros premios de la carrera. El neerlandés Steven Rooks, el recordado rival de Perico Delgado en su Tour victorioso de 1988, fue el último en ganar la Combinada en 1989.

Clasificación por Equipos: dorsales y cascos amarillos


Henri Desgrange quiso desde el primer momento que el Tour de Francia fuese un reto individual, la lucha de un hombre por vencer a un recorrido. Por eso no admitió que los ciclistas trabajaran en equipo, aunque se dieran casos de corredores que compartían un mismo patrocinador.

Finalmente, el patrón de la carrera cambió su parecer en 1930, cuando admitió la presencia de selecciones nacionales y creó el llamado Desafío Internacional, el premio destinado a distinguir al mejor equipo del Tour en base a una clasificación de tiempos acumulados para la que computaban los tres mejores de cada escuadra, si bien a lo largo de la historia de la modalidad se introdujeron variaciones, como el sistema de clasificación por puntos implantado en 1961, ya bajo la dirección de Jacques Goddet.

La fórmula apenas duró dos años y el sistema por tiempos regresó en 1963, cuando ya los equipos comerciales empezaron a sustituir a las selecciones nacionales, algo que fue definitivo a partir de 1969.

Como sucede en los demás premios, la Clasificación por Equipos también tiene distintivo. Entre 1952 y 1990 se utilizaron las gorras amarillas entre los integrantes del equipo líder. Con la llegada del casco obligatorio, las gorras desaparecieron y no fue hasta 2006 cuando la organización apostó por poner un fondo amarillo en los dorsales. Esa distinción se reforzó a partir de 2012 con los cascos amarillos.

En el palmarés por escuadras destacan las siete victorias de la estructura española del Movistar, contando con las obtenidas bajo su anterior patrocinio de Banesto, y las cuatro de un equipo mítico como el Kas.

Cómo se configuran los equipos del Tour: ¿un deporte individual o colectivo?

Repasados los diversos premios y maneras de ganar, puede asaltar la duda de si el ciclismo es deporte individual o de equipo. Para encontrar la respuesta conviene explicar los diferentes roles que asume cada corredor en función de sus cualidades dentro de una estructura, y cómo es la cultura colectiva del ciclismo.

Tanto en el Tour como en otras muchas carreras, la gran mayoría de los ciclistas trabajan en favor de un jefe de filas, como se denomina al corredor a priori más fuerte y experimentado y, por tanto, la apuesta más segura para ganar los premios que después repercutirán en el colectivo, pues todo lo ganado se suele repartir, incluidos técnicos y auxiliares.

Ese jefe se rodea de una especie de guardia de corps que integran los gregarios -o coequipiers, como se dice en Francia-, cada uno con un papel a desempeñar en función de sus características. Así, un gregario cualificado para la escalada será la escolta del jefe de filas en los puertos más duros, otro que destaque por ser rodador lo hará en las etapas llanas, incluso en los valles entre puertos de las jornadas de montaña…

O si el líder no aspira a la General y sí a la Regularidad, esos gregarios serán velocistas capaces de lanzar a su jefe de filas en el esprint. La filosofía es rara de ver en otros deportes, y es la de empujar todos a una a un solo hombre para que consiga el éxito individual, a fin de que la recompensa repercuta en el bien colectivo.

Tácticas y estrategias para ganar el Tour de Francia


La complejidad de una carrera como el Tour de Francia, la diversidad de terrenos que ofrece su recorrido a los largo de sus actuales veintiún días de carrera, obliga a escoger muy bien las estrategias para optimizar el rendimiento de los corredores y obtener los mejores resultados.

Por ejemplo, si un equipo está liderado por un escalador, la estrategia deberá ser conservadora en las etapas llanas y agresiva en las de montaña, escogiendo días muy señalados para atacar. Lo normal es que en ese caso el jefe de filas cuente con ayudantes muy dotados para la escalada, y que cada uno juegue un papel más o menos protagonista en función de sus condiciones.

Así, el gregario más fuerte tras el jefe será el último que quede a su lado para evitarle contestar a los ataques en primera persona, o para marcarle el ritmo adecuado que le permita demarrar o, en su defecto, abortar la fuga de un rival.

Las estrategias que siguen los equipos no tienen por qué ir enfocadas a ganar la clasificación general, pues el Tour ofrece otras posibilidades de éxito

Previamente, el director del equipo habrá podido utilizar en su estrategia a otros gregarios menos cualificados para evitar trabajar al líder en momentos menos críticos de la carrera, como por ejemplo neutralizando fugas prematuras, o quitándole viento en contra rodando por delante. Esos gregarios también tienen tareas como las de abastecer a su líder con bidones de agua, o la de auxiliarlo en caso de avería, dejándole si es necesario su propia bicicleta.

Todas estas tácticas y estrategias no tienen por qué ir necesariamente enfocadas a ganar la clasificación general, pues como hemos visto, el Tour de Francia ofrece otras muchas posibilidades, más allá de un maillot amarillo que sólo está destinado a los elegidos y que, por ende, no es un objetivo al alcance de todos los equipos.

Las estrategias pueden apuntar a conseguir victorias de etapa, con especialistas en escapadas o esprinters; o pueden apuntar a clasificaciones secundarias como la Montaña o la Regularidad, o incluso a la clasificación por Equipos, un objetivo que no suele ser prioritario, pero que la lucha coral por los grandes premios individuales a menudo pone a tiro, añadiendo un componente estratégico adicional para conseguirlo.

Los grandes campeones

La vasta historia del Tour de Francia ha dado grandes campeones que han inscrito su nombre en el palmarés más extenso y lustroso de todas las grandes vueltas. Al frente hay cuatro ciclistas que han logrado cinco triunfos absolutos en París: el belga Eddy Merckx, los franceses Bernard Hinault y Jacques Anquetil, y el español Miguel Induráin, el único en lograr su repóker de maillots amarillos de forma consecutiva.

Tras ellos figura el británico de origen keniano Christopher Froome, el único con cuatro victorias, y corredores como el estadounidense Greg Lemond o el francés Louison Bobet, con tres.

Sin embargo, aspectos como la fatalidad, la épica y la leyenda inherentes al Tour desde su creación han ido encumbrando a otros campeones en el imaginario colectivo, sin necesidad de exhibir un historial tan brillante: los italianos Gino Bartali y Fausto Coppi figuran con sólo dos victorias, pero está extendida la opinión mayoritaria de que ambos hubieran ganado mucho más de no mediar la Segunda Guerra Mundial.

El español Federico Martín Bahamontes, elegido por la organización como el mejor escalador de la historia, ganó sólo una vez en París, pero sumó otros dos podios absolutos, se proclamó seis veces Rey de la Montaña y protagonizó varias gestas inolvidables en los puertos franceses…

Ese santoral de héroes también reserva sitio a ciclistas que nunca ganaron en París pero sí conquistaron el corazón del aficionado, como el francés Raymond Poulidor, que acabó tres veces en segunda posición y fue tercero en cinco ocasiones, sin encontrar el antídoto para atentar contra la tiranía ejercida por Jacques Anquetil y Eddy Merckx en los años sesenta y setenta.

El mayor evento ciclista del mundo


La historia, las leyendas, los grandes campeones y el talento organizativo han sido algunos de los ingredientes que han llevado al Tour de Francia de ser el sueño innovador de un joven periodista de 23 años que encontró eco entre sus jefes a lo que es hoy: la mejor carrera por etapas del mundo y uno de los mayores eventos deportivos que existen, para muchos el tercero, tras el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos.

Basten sólo unos datos: la carrera se emite en 190 países, a través de más de cien canales que ofrecen de media unas sesenta retransmisiones en directo. Esa cobertura televisiva permite calcular una audiencia potencial de entre 3.000 y 3.500 millones de telespectadores en todo el mundo, a lo que hay que sumar lo que se mueve en otros soportes de comunicación, con alrededor de dos mil periodistas acreditados.

A ello hay que sumar internet, donde la página web del Tour ha superado los 30 millones de visitantes únicos y los 110 millones de páginas vistas, sin contar las redes sociales, donde totaliza 2,2 millones de seguidores. Toda esa popularidad mediática se torna más espectacular si cabe cuando se traslada a las cunetas por las que pasa la carrera: los aficionados franceses toman sus vacaciones en función del Tour, la carrera condiciona el turismo de las zonas por las que pasa, las imágenes de la carrera promocionan Francia y las carreteras se llenan con centenares de miles de aficionados, ávidos de ver a los ciclistas, pero también de disfrutar de la caravana comercial que antecede a la carrera, con merchandising, actuaciones y todo tipo de regalos…

C’est le Tour, la prueba ciclista que en sus inicios salvó de la quiebra a un periódico, multiplicando por seis sus ventas, y que hoy es la mejor carrera del mundo.

Visto en | Tuvalum

27 de agosto de 2020

Gran promesa del ciclismo colombiano fallece atropellada


La ciclista Prejuvenil Danna Valentina Méndez Ortiz, de 15 años, murió frente a sus padres (Didier Mendez y Francy Ortiz), compañeros y entrenador del Club Colombielas de Sogamoso (Boyacá), el técnico Fabio Gordillo, cuando un camión cargado de heno la arrolló a la entrada del municipio de Paipa, justo cuando estaba a punto de terminar su entrenamiento.

El comandante de la policía de tránsito y transporte de Boyacá, capitán Víctor Franco, sostuvo en Caracol Radio que “el siniestro vial se presentó en la vía Duitama-Paipa, en el barrio Corinto, ubicado a la entrada del municipio de Paipa, donde un camión arrolló con sus llantas traseras a la joven ciclista, quien falleció de forma instantánea en el lugar de los hechos, que además son materia de investigación por parte de unidades de la policía de Tránsito y en coordinación con la Fiscalía de Duitama (Boyacá)”.

La promesa del ciclismo de ruta, a quien le apodaban ´la modelo del ciclismo’, era oriunda de El Pital, Huila, pero residía en Chiquinquirá (Boyacá) y estaba adscrita a la Liga de Ciclismo de Boyacá desde hacía varios años.

La práctica del equipo había consistido en un recorrido que partió de Paipa, fue hasta la glorieta de Bavaria entre Duitama y Tibasosa, y retornó hacia Tunja, para devolverse a la rotonda de la cervecera, donde se despidieron los deportistas y cada uno se dirigió hacia sus lugares de origen.

Regresando a Paipa, junto a otros 6 jóvenes pedalistas de este municipio, y en compañía de sus padres, quienes venían en la parte de atrás escoltando al grupo en su vehículo particular, y faltando apenas 2 kilómetros para llegar a esta población, un camión con placas de Ramiriquí que transportaba heno cerró al grupo de pedalistas, haciéndolos frenar de manera forzosa.

De acuerdo con los primeros testigos del hecho, “los jóvenes deportistas le reclamaron por esta imprudencia al conductor del automotor de carga y procedieron a sobrepasarlo, quedando Danna en la parte posterior del lote; pero, al parecer, cuando la pedalista marchaba justo al lado izquierdo del camión, su bicicleta resbaló debido a un desnivel producto de una reparación en la vía y cayó debajo del camión, que en fracciones de segundo pasó sus ruedas traseras sobre ella, quien falleció al instante”, sostuvo Raúl Acosta, periodista que fue testigo del siniestro vial.

El sueño de Danna Valentina era convertirse en una de las mejores pedalistas del país, y lo comenzó en Boyacá, en el Club de Robert Plazas en Duitama. Posteriormente pasó al club Colombielas de Sogamoso, logrando dentro de su breve carrera deportiva ser protagonista en algunas válidas de la Copa Boyacá Raza de Campeones de Indeportes; también representó a Boyacá en la Vuelta del Futuro y de manera reciente, en el Campeonato Nacional de Pista, en el que estuvo con la selección de la Liga en Medellín el fin de semana pasado.

No sólo se cortó una joven y prometedora carrera, sino una vida seguramente exitosa, pues Danna Valentina Méndez estaba por entrar a la Universidad de Antitoquia, en donde estudiaría medicina y estaba por ser galardonada por un diputado mexicano.


“Era una enamorada de las bicicletas, todos los días entrenaba con el equipo de Paipa. Danna admiraba a Nairo Quintana. Siempre lo veía por televisión cuando él compitiera”, dijo Freddy, el tío de Valentina en declaraciones recogidas por El Tiempo.

Apenas hace unos días, Danna había participado en el Gran Premio Junior Bike 2019, que se llevó a cabo del 2 al 4 de agosto y había logrado el cuarto lugar, por lo que el diputado Agustín García Rubio le otorgaría un reconocimiento en los próximos días.

La prematura partida de la adolescente, miembro de la Selección Boyacá, despertó la indignación por quienes son intolerantes en las vías. Justo contaba su entrenador Fabio Gordillo que el conductor del camión que acabó con la vida de Danna “había insultado a los ciclistas” mientras entrenaban en la vía Duitama – Paipa.

Los familiares de la ciclista también denunciaron que el camionero no atendió los llamados de alerta que hicieron los deportistas en la carretera.

A Danna le hicieron un homenaje durante su sepelio en Duitama. Hasta la funeraria, además de su familia, llegaron sus compañeros ciclistas para darle el último adiós. Y su partida ha hecho que muchos evoquen los últimos días en los que la adolescente, como era costumbre, se alentaba a si misma para alcanzar sus objetivos.

Danna siempre soñó en grande y su último mensaje en redes sociales así lo deja ver. Con su uniforme de entrenamiento, y montada en su bicicleta, aparece la deportista, y junto a su foto un mensaje contundente: “El Sacrificio de HOY es el ÉXITO del MAÑANA”.

15 de mayo de 2020

Todo sobre los rodillos de equilibrio

Todavía quedan muchos ciclistas que siguen prefiriendo el popular y tradicional rodillo de rulos (conocido también como rodillo de equilibrio), el cual es compatible con ruedas de todos los tamaños, plegable y fácil de transportar.


Conoce los beneficios de entrenar con este tipo de sistema y no dudes en adquirir uno ahora mismo para que mantengas tu nivel físico durante la cuarentena de  COVID-19 o pedalees bajo techo cuando te de pereza salir en tu bicicleta o tengas muy poco tiempo. 

Beneficios de los rodillos de rulos 

1. Son una muy buena opción para entrenar en casa de una manera muy cómoda y efectiva.

2. No tienes que desinstalar la rueda trasera para adaptar la bicicleta a algún tipo de sistema.

3. Fortalece la concentración y te ayuda a desarrollar el equilibrio. El deportista que utiliza el rodillo tradicional tiene que estar muy concentrado para mantener la estabilidad porque de lo contrario las ruedas se podrían salir del sistema o el ciclista se podría caer fácilmente. Es por eso que es considerado como un entrenamiento más completo porque no solo se ejercita el pedaleo, sino que también se trabaja el equilibrio.

4. Es lo más parecido a montar en un terreno al aire libre, ya que el desplazamiento de las ruedas en los cilindros te da la sensación de un movimiento real.

5. El solo hecho de obligarte a mantener el equilibrio hace que muchos más músculos trabajen y se activen durante la sesión de pedaleo, en comparación con aquellos rodillos en donde la llanta trasera permanece fija.

6. Aunque al principio es muy difícil dominarlo, una vez los ciclistas le cogen el truco suelen realizar trabajos sobre el rodillo varias veces a la semana. En definitiva, es divertido y, a la larga, muy fácil de usar.

7. Te permiten tener un entrenamiento exigente invirtiendo poco tiempo. Algunos entrenadores recomiendan usar el sistema como mínimo durante 30 minutos y como máximo durante 2 horas. No es recomendable sobrepasar este registro debido a la pérdida de líquidos.

8. Es muy práctico, pesa poco y es fácil de usar. Muchos de estos rodillos están diseñados a partir de una estructura plegable que se puede doblar para guardar y llevar a cualquier lugar.

9. Sirve tanto para bicicletas de carretera como para bicicletas de montaña. Sin embargo, hay que destacar que la textura liza de las llantas de ruta minimizan los sonidos, mientras que las cubiertas de las MTB, por su diseño, pueden generar mucho más ruido. 


Recomendaciones para un uso adecuado 

1. Inicia midiendo la longitud que hay entre el eje de la rueda trasera y el eje de la rueda delantera con un metro. Con base en esa medida, adapta los cilindros del rodillo para que las llantas cacen bien.

2. Es importante que durante los primeros días de uso no utilices calas, debido a que mientras logras el dominio deberás poner los pies en el suelo varias veces, por lo cual las calas podrían hacer resbalar.

3. Pon el rodillo cerca a una pared o en un pasillo. Esto te permitirá apoyar las manos en caso de que no logres mantener el equilibrio o te vayas a caer. Es una gran estrategia mientras desarrollas la técnica.

4. Ubica la bicicleta sobre el rodillo y súbete a tu máquina apretando el freno para evitar que la rueda pierda el contacto con los puntos de apoyo, suelta el freno y comienza a dar pedal. Cuando sientas que te vas a ir al piso, no dudes en inclinarte hacia la pared y apoyarte con tus manos para evitar la caída. Durante los primeros días es normal que te salgas del rodillo

5. Cuando logres la estabilidad no olvides concentrarte en la acción de cadencia y mirar hacia al frente como si estuvieras rodando en un terreno real. Entre más rápido pedalees más fácil será mantener el equilibrio. Algunos ciclistas desarrollan tanto la técnica que hasta suelen hacer ejercicios de sprint (mucha velocidad), se sueltan las manos e incluso se paran en los pedales.

6. Anímate a probar el sistema y experimenta otras formas de montar en bici.

10 de enero de 2019

8 cosas que no sabías sobre el ciclismo


Pasas tu tiempo libre leyendo sobre el mundo del ciclismo, montado en tu bicicleta, haciendo horas de rodillo. Te levantas y vives pensando en la próxima salida, la adrenalina que sentirás y el estrés que soltarás. Crees saberlo todo sobre el ciclismo, pero la realidad es que hay muchas cosas que desconoces. Y te lo vamos a demostrar.
  1. El maillot jaune que porta el líder Tour de Francia se debe al color que identifica al diario creador de la carrera, L´Auto (predecesor de L´Équipe), y la maglia rosa que identifica al del Giro de Italia, se debe a otro periódico: la Gazzetta dello Sport.
  2. El Tour de Francia es el tercer evento deportivo con mayor cobertura informativa del mundo, solo superado por el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos. Obviamente, es el más seguido del mundo del ciclismo.
  3. En 1934 el francés René Vietto, a punto de ganar su primera etapa en la ronda gala, no dudó en dar media vuelta, subir el puerto que acababa de superar y entregar la bici a su jefe de filas, que se había quedado tirado por una avería.
  4. Francia es el país con más victorias en el Tour, pero ningún francés logra imponerse desde que Bernard Hinault lo hiciese en 1984. Hoy, su mayor esperanza es Thibaut Pinot.
  5. Existe una bicicleta hecha de oro. Con un precio que supera los 100.000 dólares, su utilidad es dudosa, pero a bonita no le gana ninguna.
  6. Barcelona es la ciudad con más bicis de Europa, solo superada por Amsterdam.
  7. El dopaje es tan viejo como el deporte. En las primeras competiciones de ciclismo, a mediados del Siglo XIX y principios del XX, no eran pocos los que empleaban sustancias como el alcohol, la cafeína o la cocaína para intentar mejorar su rendimiento sobre la bici.
  8. Gino Bartali, el gran rival de Fausto Coppi y uno de los grandes campeones de la historia del ciclismo, fue un héroe anónimo durante la II Guerra Mundial. Durante años pasó documentación escondida en su bicicleta para ayudar a que cientos de judíos salvasen su vida.

Estas son, a pequeños trazos, algunas curiosas historias de la historia del ciclismo. Un deporte que del que nunca conoceremos cada detalle, porque es demasiado rica para eso.

7 de mayo de 2018

Buena respuesta en la 10a carrera del “Caperuzo”


Pese al sofocante calor de la capital yucateca, más de 145 deportistas participaron ayer en la décima edición de la Carrera Ciclista “Enrique Burgos Luna”.

Donizete Vázquez se llevó la categoría Libre Varonil al finalizar el recorrido de 80 kilómetros en 56 minutos y 20 segundos, tras imponerse a Jorge Bustillos, del equipo Zorros Yucatán, y Gustavo Calderón, de Iscali. Los tres cerraron con un mismo tiempo, pero Vázquez ganó el desempate en hándicap.

En la Libre Femenil, la ganadora fue Freyda Castro Camacho, de Celera Yucatán, con tiempo de una hora 13 minutos y 30 segundos, superando a Laura Rodríguez Canto, de “Over Power”, con el mismo tiempo; y Marine Herrera, de Yapurlandia Yucatán, con una hora 13 minutos y 40 segundos.

Por su parte, Juan Manuel Yapur se quedó con el primer sitio en la división Master “A”, con tiempo de una hora 53 minutos y 40 segundos, mientras que el segundo sitio fue para Jordi Vidal, de Cancún, con tiempo de una hora, 53 minutos y 41 segundos; y la tercera posición la ocupó Felipe Lara con tiempo de una hora, 54 minutos y cinco segundos.

El ganador de la categoría Master “B” fue Juan Manuel Medina, de Depredadores, con tiempo de una hora, 42 minutos y 30 segundos; la segunda y tercera posiciones se las agenciaron Cape Yucatán, con Elís Dogre y Javier Burgos, con tiempos idénticos de una hora, 42 minutos y 30 segundos.

Rudy Herrera, de Arís Yucatán, se quedó con el sitio de honor en Master “C” con tiempo de una hora, 19 minutos y 40 segundos; José Alfredo Vázquez, de Albatros Ciudad del Carmen, se quedó con la segunda posición con tiempo de una hora, 19 minutos y 41 segundos; y Raúl Quintal fue tercero.

Diario de Yucatán

17 de febrero de 2018

Equipos electrónicos para el ciclismo


En el mundo del ciclismo, sobre todo si se practica profesionalmente, la utilización de estos tipos de equipos es imprescindible y necesaria durante la ruta, recorrido o entrenamiento, además de que todos ellos son adaptados a un tamaño confortable y adaptable a tu muñeca. 

Sensores:
Este equipo en particular se caracteriza por medir la cadencia, lo que se refiere a la medición de las revoluciones o pedaleos por minutos, el numero promedio estable para los ciclistas es 90rpm, y al mismo tiempo también se encarga de calcular la velocidad alcanzada mediante se está en movimiento con la bicicleta.

Pulsometros:
Podría decirse que este es el aparato mayormente utilizado por los ciclistas, y el entrenamiento arduo por zona de frecuencia cardíaca ha revolucionado en el mundo del deporte, especialmente en actividades de resistencia como lo es el ciclismo. Anteriormente, estos equipos eran cintas pectorales por lo que a las personas le resultaba un poco incomodas de utilizar. Sin embargo, hoy en día se han rediseñados y adaptados a tu tamaño mucho más pequeños para poder utilizarlos en la muñeca.

Relojes y monitores:
Para mejorar tu rendimiento, agilidad y velocidad estos equipos son ideales para comenzar a implementarlos en tus rutinas y ejercicios de ciclismo, esta es una opción ideal para poder determinar el progreso de tu entrenamiento. Estos equipos son súper cómodos y versátiles  ya que particularmente cuentan con un reloj GPS y pulsometro para monitorizar tu actividad mientras estás en la bicicleta.

Todos estos equipos se relacionan, inclusive se pueden encontrar varios de ellos en uno mismo, brindándole al ciclista la facilidad de mantener el control toda actividad y entrenamiento que esté realizando durante la práctica de ciclismo. Estos productos son mayormente seleccionados por aquellos que toman el ciclismo como deporte, o lo practican profesionalmente, ya que el entrenamiento y capacitación son puntos clave y esenciales para poder adaptarse a la velocidad que el ciclismo requiere, además, de poder aprender a como ir equilibrando la estabilidad física con este deporte, de manera que se pueda ir incrementando la dificultad en la práctica y poder subir de nivel.

25 de enero de 2018

El ciclismo es ideal para las mujeres


El ciclismo es muy beneficioso para cualquier persona que lo practique, no solo para las mujeres, sino también para hombres y niños. Hoy hablaremos específicamente del ciclismo o de andar en bicicleta, cosas que no deben confundirse, ya que el ciclismo meramente es un deporte que se practica con seriedad, sin importar si lo hacemos solo como un hobby. El subir en bicicleta, aunque en menor medida que el ciclismo, también trae beneficios, y los veremos a continuación.

Los beneficios más importantes de ir bicicleta
Subir en bicicleta es una actividad cardiovascular, por lo que disminuye la presión sanguínea, mejora nuestra circulación, aumenta la capacidad pulmonar y aumenta el metabolismo basal, por lo que, a partir de esas mejoras, también hay una notable mejoría en nuestra resistencia física y el estado de salud en general. Por supuesto, al movernos en bicicleta utilizamos las piernas en gran medida, por lo que se quema grasa en todas las zonas que utilizamos como las piernas y el abdomen, además, fortalece los glúteos debido al constante movimiento que se realiza, algo bastante beneficioso para las mujeres.

Muchas chicas empiezan a manejar la bicicleta para bajar de peso, y es que efectivamente una de las mejores opciones a tener en cuenta para este cometido es o entrar al ciclismo o subir en bicicleta a manera de actividad recreacional con algún amigo, familiar o pareja. La bicicleta no causa una gran carga en las articulaciones, tal como pasa con el running, que deja caer todo el peso del cuerpo en las rodillas, tobillos y cadera: Por esta razón, es uno de los deportes recomendados para personas con sobrepeso que, por supuesto, busquen perder esos kilos de más.

Como hemos dicho, al montar bicicleta también obtendremos un abdomen plano y un cuerpo mucho más estilizado, aunque para los brazos podrías complementar el ciclismo con algún otro deporte que se incline más hacia el ejercicio en los brazos, e incluso, podrías acudir a un gimnasio. Dicho esto, se debe tener en cuenta algo muy importante: Al practicar el ciclismo como deporte, bajarás de peso mucho más rápido que si solamente subes a la bicicleta de manera esporádica, dado que al entrar al ciclismo le vas a exigir mucho más a tu cuerpo que solo saliendo a pasear por las tardes, cuestión que es totalmente válida.

Buscar la bicicleta ideal para las chicas:
Aunque parecemos iguales los hombres y las mujeres somos bastante diferentes, por eso hay que tener en cuenta que las bicis tienen que ser también diferentes, por eso vamos a describir como tiene que se la bicicleta ideal:

Estas recomendaciones son para las bicicletas de paseo, las chicas que compiten tanto en carretera como en MTB utilizan las mismas bicis que los chicos por una cuestión de resistencia/calidad/peso, pero ellas retocan el manillar, la altura del asiento, la potencia y el asiento para una mayor comodidad.

  • El tubo horizontal tiene que tener mas caída para la libertad de movimientos
  • Los sillines tienen que ser mas anchos de detrás y la punta mas corta porque no nos apoyamos igual
  • El manillar mas estrecho porque el tórax es mas estrecho y corto
  • El manillar a ser posible de doble altura para ir mas erguida y mas cómoda
  • La potencia mas corta por el mismo motivo que antes
  • El cuadro sera mas pequeño

Lo ideal de la bici es cargar mas peso en el trasero que en los brazos, por eso la geometría de la bici es diferente a la masculina.

29 de agosto de 2016

La Tour de France: Tradición sobre dos ruedas


El Tour de Francia es el mejor ejemplo del espíritu deportivo sobre dos ruedas. Los ciclistas que acuden a este evento recorren más de mil kilómetros de toda Francia para alcanzar el premio mayor

El ciclismo, un deporte altamente practicado en todos los confines del mundo, se convierte en el protagonista de historias de victorias y fracasos en el Tour de Francia. Una competición que reúne a los mejores ciclistas para poner a prueba su destreza sobre dos ruedas. No hay ciclista ambicioso y triunfador que no llegue a recorrer gracias a este tour, a través de montañas, senderos, ciudades, playas, en un camino que recorre el país de punta a punta.
Los orígenes de la tradición sobre dos ruedas

Fundado por Henri Desgranges en 1903, su celebración es anual, y solo fue interrumpida por la Primera y la Segunda Guerra Mundial. El prestigio que ha alcanzado el Tour de Francia desde entonces le ha hecho acreedor del Premio Príncipe de Asturias al Deporte, el año 2003. No hay francés que no se enorgullezca de una tradición que lleva más de un siglo, una competición que ha marcado huella en el deporte mundial.

El Tour de Francia recorre varias ciudades y en muchas ocasiones ha cruzado las fronteras para situarse en países como Bélgica, Suiza, Mónaco, Luxemburgo y Andorra, e inclusive en países no limítrofes como Gran Bretaña, los Países Bajos e Irlanda.
Los que alcanzaron la gloria luego de competir en el Tour de Francia

De todos los deportistas participantes del Tour de Francia, el más destacado en los últimos tiempos es sin duda el estadounidense Lance Armstrong, quien ha ganado siete veces esta gala, a pesar de haber sufrido un cáncer terrible, el cual superó a fuerza de voluntad y coraje deportivo. El record de Lance es único e increíble, convirtiéndolo en el ciclista que más premios ha ganado en la historia de este tour.

La lista de ciclistas que alcanzaron la gloria en este tour comienza con el francés Maurice Garin, quien ganó el primer Tour organizado en Francia. Luego llegaría el belga Philippe Thijs, quien fue el primer ciclista en lograr tres victorias. Terminada la Segunda Guerra Mundial, en 1957, Jacques Anquetil, francés de nacimiento, con apenas 23 años, gana su primer tour, demostrando gran aplomo competitivo, luego alcanzaría cuatro premios más, rompiendo el récord del belga Thijs, solo igualado una década después por otro belga, Eddy Merckx. No sería hasta finales del siglo XXI con la aparición del texano Lance Armstrong que se rompe en forma espectacular este récord al ganar siete veces la gala francesa.

Visto en |  http://www.utilidad.com/

12 de julio de 2016

Ciclista Luis Lemus está feliz por representar a México en Río 2016


El ciclista Luis Enrique Lemus dijo estar feliz por representar a México en los Juegos Olímpicos de Río 2016 y ahora sólo espera el 6 de agosto para competir con todo el esfuerzo con el objetivo de dejar bien parado el ciclismo del país.

Por ello, el originario de Aguascalientes y que corre para el equipo israelí Cycling Academia tiene en mente llevar una buena preparación a 25 días del inicio de la contienda, y para eso toma parte en la Tour de Sibiu en Rumania.

"Estoy emocionado, es un honor representar a mi país. Todavía no lo asimilo, estoy muy concentrado en la carrera que estoy haciendo. Una parte de mí piensa en la preparación a Juegos Olímpicos y sé que la competencia con mi equipo me servirá mucho", comentó.

Lemus Dávila, quien superó una lesión de cuello, fémur de la pierna izquierda y una costilla, tuvo que superar esa adversidad para estar de nuevo en el deporte que lo apasiona y ahora al ser seleccionado olímpico, lo tiene motivado para dar su máximo esfuerzo.

"Nunca pensé en dejar el ciclismo, no estaba en mi mente. A pesar de que no sabía cuándo iba a regresar a correr, eso jamás fue opción", afirmó.

Mencionó que ahora no corre por el resultado sino para dar lo mejor de si en cada carrera, "siempre disfrutando mi deporte y dejar muy en alto el nombre de México".

Lemus será el único mexicano en la especialidad de ruta, pero dice que no estará sólo porque tiene dos amigos que van en la misma condición que él a la justa veraniega, uno corre por Rumania y otro por Namibia.

Visto en | https://deportes.terra.com.mx

29 de junio de 2016

Anuncian en la CdMx el Gran Fondo de ciclismo internacional


CIUDAD DE MÉXICO.- Por tercera ocasión en México, y ahora en la capital del país, se efectuará la competencia ciclista denominada Gran Fondo Nueva York-Mexico City con la asistencia de dos mil 500 participantes y además, la invitación a competidores de seis naciones, según informó Notimex.

Así lo dio a conocer Miguel González Castelán, director del evento, quien confirmó la presencia del exciclista y corredor del Tour de Francia, el mexicano Raúl Alcalá, quien acudió en las dos versiones anteriores efectuadas en Cozumel (2014 y 2015).

Agregó que este evento se hace con el apoyo de las autoridades deportivas tanto del país como de la Ciudad de México, en un deporte de tradición y que ha dado grandes satisfacciones a nivel competitivo.

González Castelán señaló que es un reto para todos los participantes porque pondrán a prueba sus habilidades en terrenos complicados como en altura, ya que se tendrá como salida el centro de la ciudad y culminará en el cerro del Ajusco.


“Para nosotros es un honor iniciar un evento ciclista en el centro del país; ya lo hicimos en Cozumel en dos ocasiones y ha resultado un éxito. Este tipo de pruebas se corre en Estados Unidos, además en Europa, donde el ciclismo tiene un gran auge”, indicó.

Las naciones invitadas son Francia, Italia, Colombia, Argentina, Estados Unidos y Canadá, las cuales disputarán un trazado de 100 kilómetros.

Por su parte, el director general de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), Alfredo Castillo, señaló que este es un gran evento, cuyo principal objetivo es ratificar el deporte y que niños y jóvenes participen para hacer un evento familiar y que de ahí, puedan salir algunos futuros ciclistas.

Manifestó que la idea ha tenido buena aceptación en Cozumel y el organismo a su cargo apoyará este tipo de eventos, más allá de lo competitivo, porque lo importante “es hacer que la población haga deporte y que más niños tengan actividad física”.

Visto en | http://sipse.com/

23 de junio de 2016

Perro Pitbull ataca a un Ciclista..!!!


Arkansas, Condado de Washington.- Richard Holt estaba en un paseo en bicicleta de rutina, montando en bicicleta con un amigo por la autopista 265 en el condado de Washington, cuando fue brutalmente atacado por un pitbull. Dale play al video con discresión ya que contiene imagenes impactantes.

14 de junio de 2016

El ciclismo alemán llora la muerte de Rudi Altig, su primer gran corredor


BERLIN.- El ciclismo alemán llora la muerte de Rudi Altig, su primer gran corredor, campeón mundial en 1966 y ganador de la Vuelta a España en 1962, que murió ayer a los 79 años como consecuencia de un cáncer.

La Vuelta a Colonia, carrera ciclista alemana de un día, comenzaba hoy su edición número cien con un minuto de silencio.

Mientras, el esprínter Marcel Kittel (Ettix-Quick Step) lamentaba en su cuenta de Twitter la muerte del "primer héroe del ciclismo alemán" con el que se va "un pionero" de este deporte, afirmaba.

Fue un grande del ciclismo internacional mucho antes de Dietrich Thurau y Jan Ullrich, hasta el día de hoy el único alemán en hacerse con el título de campeón mundial de ciclismo en ruta. "Estoy muy triste", escribía también en su cuenta de Twitter Tony Martin (Ettix-Quick Step), tres veces campeón del mundo contrarreloj, al conocer la muerte de Altig.

Sobre la bicicleta era un luchador implacable, en el Tour de Franciam "Sacre Rudi", como lo llamaban los franceses, ganó ocho etapas y llevó el maillot amarillo durante 18 días, algo que después de él sólo lograría Ullrich en 1997.

Obtuvo triunfos de etapa también en el Giro de Italia y la Vuelta a España, hasta lograr un total de 18 en las tres grandes vueltas. "Fue el primer ídolo de la posguerra", opinaba el tricampeón de Alemania Fabian Wegmann (Cult Energy Pro Cycling), que en su cuenta de Twitter se limitó a un escueto "RIP Rudi £Legend".


Comenzó su extraordinaria carrera con tres títulos de campeón mundial de ciclismo en pista en persecución individual y tras pasarse a la carretera, se concentró en los clásicos y ganó el Tour de Flandes (1964) y el Milán-San Remo (1968).

Durante su tiempo en activo llevó también el sobrenombre de "farmacia sobre dos ruedas": en 1969 fue declarado culpable por dopaje en el Tour y en 1966 se había negado a un análisis en el clásico Flecha Valona. "Ya no puedo oír toda esa mierda. Sé lo que he hecho, y con dopaje no tenía nada que ver. Entrenábamos bien, dormíamos mucho y comíamos bien y cuando teníamos dolor de cabeza, el médico nos daba una pastilla.

Todos hacían lo mismo. Dopaje es cuando se alteran los valores en sangre", dijo una vez. Altig, que ya en 1994 venció un cáncer de estómago, murió en el hospital para enfermos terminales de Remagen, rodeado de su familia, y deja a su mujer Monique, tres hijos y dos nietos.

Para los cincuenta años de su coronación como campeón del mundo de ciclismo en ruta en 1966 en el circuito alemán de Nürburgring, estaba prevista una gran carrera de aniversario en su honor, que ahora tendrá que celebrarse sin su principal protagonista.

Fuente: Emol.com

6 de junio de 2016

Alberto Contador: "El ciclismo es un deporte que te hace persona"


El ciclista español confirma que seguirá corriendo el próximo año, aunque no continúe el equipo Tinkoff, del que ahora forma parte. Contador se plantea entrar en "una escuadra ya formada".

Alberto Contador, uno de los grandes del ciclismo en España, considera que este deporte va más allá de lo puramente físico. "Te da unos valores" como ser humano, dice. "Te hace persona", explica con motivo de la Marcha Ciclista que lleva su nombre. Esta Marcha, en la que participa Citroën -proveedor de vehículos del equipo Tinkoff y de la Fundación Contador- ha celebrado este año su sexta edición. Ha consistido en recorrer, de forma cronometrada, algo más de 200 kilómetros por la Serranía de Cuenca. Con más de 900 participantes, ha sido un "precalentamiento", una "puesta a punto" para Alberto Contador, que muestra su cara más humana antes de afrontar el próximo Tour, dentro de unas semanas.

"El ciclismo es de los deportes que más te ayuda como persona", comenta cuando se le pregunta por la labor que está haciendo la Fundación Contador. La Fundación Alberto Contador es una organización sin ánimo de lucro que se dedica no solo a la lucha contra el Ictus (una hemorragia cerebral que el propio ciclista sufrió a los 21 años). También promueve la práctica del ciclismo de competición entre los jóvenes, con varios equipos para categorías de escuelas (los más pequeños), juveniles y preprofesionales (sub 23).

Acompañado por su hermano Fran, encargado de la Fundación y manager del ciclista, Alberto Contador explica que una de los valores que te trasmite el ciclismo "es el compañerismo", que es precisamente lo que impregna la Fundación y sus equipos. Más allá del éxito o los triunfos en carrera. "Los que no lleguen a profesionales no deben tomarlo como un fracaso, sino como un éxito", dice, por el mero hecho de haber sido partícipe de un deporte que es más exigente que otros. "El ciclismo es un deporte que requiere más infraestructuras, más medios que, por ejemplo, el fútbol", dice. El mero hecho de participar de él, "ya es gratificante".

Contador, que ha ganado dos Tour, dos Giro y tres ediciones de la Vuelta a España, aprovecha para desvelar algunos de sus próximos movimientos como ciclista profesional.

Contador confirma que seguirá corriendo el próximo año, aunque no continúe el equipo Tinkoff, del que ahora forma parte. "La opción de crear nuestro propio equipo no está descartada al 100%", comenta, aunque Contador maneja ya más bien la opción de entrar en "una escuadra ya formada".

Al margen de los planes para la próxima temporada, en lo que ahora está concentrado Contador es en el próximo Tour, entre el 2 y el 24 de julio, y en volver a vestir el maillot amarillo en los Campos Elíseos de París. "Tengo intención de ganarlo; estoy muy animado", dice. Este año no ha corrido el Giro precisamente para concentrarse en el Tour, y muy previsiblemente, también la Vuelta a España. Hasta ahora, había dudas de si Contador correría la Vuelta española este año. ""Veo posible que esté en mi calendario", dice, aunque también le gustaría estar en los Juegos Olímpicos. Si Contador vuelve a ganar la Vuelta a España sería el ciclista con más triunfos (4) de la historia de esta competición.

19 de mayo de 2016

Con dos oros, Colombia lidera el Panamericano de Ciclismo


El ciclista colombiano Walter Vargas conquistó este jueves la medalla de oro en la prueba contrarreloj masculina elite en la edición del Campeonato Panamericano de ciclismo de ruta. 

Vargas completó el recorrido de 38 kilómetros con un tiempo de 49 minutos y 10 segundos, para sumar la segunda presea dorada de Colombia en esta competición, tras la victoria de Sérika Gulumá, en la rama femenina. 

En la segunda posición llegó el argentino Laureano Rosas a 31 segundos del vencedor, mientras que el tercer lugar fue para Cristian Serrano que finalizó a 59 segundos de su compatriota para cerrar el podio. El chileno Patricio Almonacid culminó cuarto con un crono de 50:38 y en el quinto puesto arribó el costarricense Román Villalobos con un tiempo de 50:53 en el recorrido realizado en Rubio, capital del municipio Junín, en el estado fronterizo de Táchira. 

El mejor clasificado por Venezuela fue José Rujano, tercer puesto en el Giro de Italia del 2005, quien terminó en el décimo lugar con un crono de 52 minutos y 07 segundos. La prueba de contrarreloj también se disputó en la categoría masculina sub 23, en la que resultó vencedor el chileno José Rodríguez con un tiempo de 32 minutos y 59 segundos, en 26 kilómteros de recorrido. 

La medalla de plata fue para el colombiano Carlos Ramírez que finalizó con 33 minutos y 49 segundos, y el bronce se lo colgó su compatriota Jhon Rodríguez con un crono de 34 minutos y 33 segundos. El mejor ubicado de Venezuela fue el juvenil Orluis Aular, que marcó en el cronómetro 35 minutos y 22 segundos para quedarse con la sexta posición. 

Cumplidas las tres pruebas contrarreloj del Panamericano, Colombia encabeza la tabla de posiciones general con dos medallas de oro, dos platas y dos bronce. El Panamericano para las categorías masculino y femenino es clasificatorio para el Campeonato del Mundo de Ruta de Doha, Qatar y para las mujeres es puntuable para la clasificación a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, en agosto próximo. 

El calendario con las pruebas de ruta para las categorías femenina élite y masculino sub 23 continuará el sábado 21, mientras que la ruta para el masculino élite cerrará la competencia el domingo 22. 

La ciclista colombiana Sérika Gulumá conquistó este jueves la medalla de oro en la prueba contrarreloj individual en el inicio de la edición del Campeonato Panamericano de Ciclismo de ruta.

Gulumá empleó un tiempo de 27 minutos y 44 segundos en el recorrido de 19 kilómetros realizado en las avenidas Manuel Pulido Méndez y la Perimetral en Rubio, capital del municipio Junín, en el estado fronterizo de Táchira. En la segunda posición arribó la también colombiana Ana Sanabria con un registro de 28 minutos y 04 segundos, mientras que el tercer puesto fue para la mexicana Ingrid Drexel que completó el podio con un crono de 28 minutos y 46 segundos.

Clasificación contrarreloj elite: 
1. Walter Vargas (COL) 49 min 10 a
2. Laureano Rosas (ARG) a 31 s
3. Cristian Serrano (COL) a 59 s
4. Patricio Almonacid (CHI) a 1 min 28 s
5. Román Villalobos (CRC) a 1 min 43 s
6. Alejandro Durán (ARG) a 1 min 49 s
7. Manuel Rodas (SV) a 1 min 53 s