8 de octubre de 2013

BICIMOTOS YUCATAN | HACER DEPORTE PARA UNA VIDA SANA


Hace unos días, mientras corría, mi camino se cruzó con el de un hombre que no podía tener menos de 70 años. El cabello completamente blanco, un amplio y afilado bigote como corresponde.

Todo esto no tiene nada de extraordinario, con la salvedad de que él iba corriendo también. Era un amable individuo que me sonrió cuando nuestros caminos se cruzaron y, unos kilómetros más adelante, coincidimos de nuevo y corrimos hombro con hombro, más o menos a la misma velocidad. No conversamos, pero escuché su respiración: serena, controlada, incluso en un tramo donde, en una subida constante de poco menos de kilómetro y medio, remontamos más de cincuenta metros.

Lleno de energía y vitalidad, me bastó una mirada a las piernas de ese delgado corredor para distinguir todos y cada uno de los músculos que el cuerpo humano debe tener en esa zona. La evidencia de muchos años aplanando caminos.

Se veía fuerte, contento, entusiasta. Incluso levantó la mano en señal de reconocimiento cuando volvimos a encontrarnos.

No lo he vuelto a ver desde entonces, pero la precisión de su zancada y la fuerza de su trote me hace pensar que probablemente llevaba a cuestas miles de kilómetros y muchas anécdotas qué contar.

Este encuentro me hizo pensar muchas cosas. Sobre todo en que, siendo cuidadoso en el entrenamiento, la dieta y los hábitos, es posible extender la vida deportiva hasta esas alturas. ¿Podré yo, cuando tenga 70 años, correr como ese hombre? Nada me haría más feliz, pero la clave parece ser no exponerse a riesgos, ni sobreentrenarse y, lo más importante, mantener el ejercicio en el espectro del goce, que a fin de cuentas no aspiro a triunfar en una competencia olímpica pues, cada que me pongo los tenis y salgo a correr, gano una medalla más.

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