San Sebastian, España: Escuchar música o hablar por el móvil en bicicleta se multará con 200 euros.
Las reglas del juego cambiarán para los ciclistas a partir del próximo día 28. En menos de dos semanas verán endurecidas las exigencias para circular por los 56 kilómetros de red que conectan distintos puntos de la ciudad. Escuchar música mientras se pedalea o pasear en bici por la acera serán objeto de sanción.
La decisión adoptada por el departamento de Movilidad llega seis meses después del inicio de una campaña de concienciación, en la que agentes apostados en varias zonas se dedicaron a informar y advertir a los ciclistas. «Tenemos que dar un paso más. La imagen cada vez más habitual de gente hablando por el móvil o tarareando la canción que escucha a través de los auriculares mientras conduce pasará a ser historia.
Los agentes penarán cuatro tipos de comportamiento. Desde el lunes día 28 los ciclistas no podrán circular por la acera salvo en zonas específicas en las que esté permitido, pero siempre manteniendo la «prioridad del peatón». Contravenir la norma supondrá una sanción inicial de 50 euros que podrá ser rebajada a 22 si se abona antes del segundo lunes a partir de la fecha de infracción. La ordenanza de circulación contempla en el artículo 48 que en las zonas de coexistencia entre peatones y ciclistas los últimos no rebasarán el límite de los 10 kilómetros por hora, mantendrán una distancia de un metro respecto al viandante y no realizarán maniobras «temerarias». Donde no exista bidegorri o espacios compartidos «circularán por la calzada».
El segundo supuesto centra su atención en los elementos acústicos y luminosos asociados a la bicicleta. No disponer de un timbre o carecer de iluminación de noche o al pasar por un túnel tendrá la consideración de falta leve, y llevará implícita la misma multa.
Las sanciones más graves llegarán de la mano de las nuevas tecnologías. El uso de los minúsculos reproductores que nos permiten escuchar el último hit musical sobre dos ruedas será penalizado con 200 euros. Tras un estudio el consistorio concluyó que escuchar música mientras se conduce una bicicleta genera situaciones de «peligrosidad» al entender que distrae la atención de la carretera.
Del mismo modo quien se atreva a hablar por el móvil incurrirá en una multa por valor de 200 euros, porque como establece la normativa su uso se prohíbe «excepto cuando el desarrollo de la comunicación tenga lugar sin emplear las manos ni usar cascos, auriculares o instrumentos similares».
En ambos casos el pago adelantado de la pena conllevará la reducción de la cuantía a casi la mitad, a 97 euros. «El objetivo es mejorar la seguridad vial de peatones y ciclistas, y reducir los accidentes», aseguró Albizu. La corrección de hábitos correrá a cargo de los agentes de la Guardia Municipal, que controlarán el cumplimiento de las normas con especial énfasis en las zonas detectadas como más peligrosas. Entre ellas la Avenida de la Libertad, la calle Miracruz, el alto de Ategorrieta, Zumalakarregi, el pasadizo de Egia y el Boulevard.
Sorpresa en los ciclistas
Basta con observar durante unos minutos a los ciclistas para percatarse de que las costumbres que se pretenden erradicar llevan tiempo asentadas. Ane descanda su bici aparcada junto al Ayuntamiento. De su cuello cuelgan unos enormes auriculares blancos que se dispone a colocar. Se muestra sorprendida y contraria a la medida: «No creo que multar vaya a solucionar nada, cada uno mira por dónde va y controla la bici».
A escasos metros, aparcando la bicicleta junto a la Brecha, Josu Larrinaga define de lógica la medida: «Al final conduces una máquina. Hablar por el móvil es peligroso y en caso de accidente el perjudicado es el peatón, más que nosotros».Sin embargo, su acuerdo contiene alguna reticencia: «Si no hay bidegorris vamos por carretera, pero es peligroso por los coches, así que pasamos a la acera.
En una ciudad como ésta, las bicicletas necesitan más espacios». En este sentido la propia ordenanza de circulación de vehículos y peatones alude al cambio de modelo de ciudad que se está produciendo y a la necesidad de «actualizar» la normativa conforme a la preponderancia del peatón, el ciclista y el transporte público.
Las reglas del juego cambiarán para los ciclistas a partir del próximo día 28. En menos de dos semanas verán endurecidas las exigencias para circular por los 56 kilómetros de red que conectan distintos puntos de la ciudad. Escuchar música mientras se pedalea o pasear en bici por la acera serán objeto de sanción.
La decisión adoptada por el departamento de Movilidad llega seis meses después del inicio de una campaña de concienciación, en la que agentes apostados en varias zonas se dedicaron a informar y advertir a los ciclistas. «Tenemos que dar un paso más. La imagen cada vez más habitual de gente hablando por el móvil o tarareando la canción que escucha a través de los auriculares mientras conduce pasará a ser historia.
Los agentes penarán cuatro tipos de comportamiento. Desde el lunes día 28 los ciclistas no podrán circular por la acera salvo en zonas específicas en las que esté permitido, pero siempre manteniendo la «prioridad del peatón». Contravenir la norma supondrá una sanción inicial de 50 euros que podrá ser rebajada a 22 si se abona antes del segundo lunes a partir de la fecha de infracción. La ordenanza de circulación contempla en el artículo 48 que en las zonas de coexistencia entre peatones y ciclistas los últimos no rebasarán el límite de los 10 kilómetros por hora, mantendrán una distancia de un metro respecto al viandante y no realizarán maniobras «temerarias». Donde no exista bidegorri o espacios compartidos «circularán por la calzada».
El segundo supuesto centra su atención en los elementos acústicos y luminosos asociados a la bicicleta. No disponer de un timbre o carecer de iluminación de noche o al pasar por un túnel tendrá la consideración de falta leve, y llevará implícita la misma multa.
Las sanciones más graves llegarán de la mano de las nuevas tecnologías. El uso de los minúsculos reproductores que nos permiten escuchar el último hit musical sobre dos ruedas será penalizado con 200 euros. Tras un estudio el consistorio concluyó que escuchar música mientras se conduce una bicicleta genera situaciones de «peligrosidad» al entender que distrae la atención de la carretera.
Del mismo modo quien se atreva a hablar por el móvil incurrirá en una multa por valor de 200 euros, porque como establece la normativa su uso se prohíbe «excepto cuando el desarrollo de la comunicación tenga lugar sin emplear las manos ni usar cascos, auriculares o instrumentos similares».
En ambos casos el pago adelantado de la pena conllevará la reducción de la cuantía a casi la mitad, a 97 euros. «El objetivo es mejorar la seguridad vial de peatones y ciclistas, y reducir los accidentes», aseguró Albizu. La corrección de hábitos correrá a cargo de los agentes de la Guardia Municipal, que controlarán el cumplimiento de las normas con especial énfasis en las zonas detectadas como más peligrosas. Entre ellas la Avenida de la Libertad, la calle Miracruz, el alto de Ategorrieta, Zumalakarregi, el pasadizo de Egia y el Boulevard.
Sorpresa en los ciclistas
Basta con observar durante unos minutos a los ciclistas para percatarse de que las costumbres que se pretenden erradicar llevan tiempo asentadas. Ane descanda su bici aparcada junto al Ayuntamiento. De su cuello cuelgan unos enormes auriculares blancos que se dispone a colocar. Se muestra sorprendida y contraria a la medida: «No creo que multar vaya a solucionar nada, cada uno mira por dónde va y controla la bici».
A escasos metros, aparcando la bicicleta junto a la Brecha, Josu Larrinaga define de lógica la medida: «Al final conduces una máquina. Hablar por el móvil es peligroso y en caso de accidente el perjudicado es el peatón, más que nosotros».Sin embargo, su acuerdo contiene alguna reticencia: «Si no hay bidegorris vamos por carretera, pero es peligroso por los coches, así que pasamos a la acera.
En una ciudad como ésta, las bicicletas necesitan más espacios». En este sentido la propia ordenanza de circulación de vehículos y peatones alude al cambio de modelo de ciudad que se está produciendo y a la necesidad de «actualizar» la normativa conforme a la preponderancia del peatón, el ciclista y el transporte público.

1 comentario:
Buenas.
Hoy, 22 de junio de 2012, he mandado la siguiente queja al ayuntamiento de Donostia, sobre multas a ciclistas y peatones. Espero que se tenga en cuenta por el bien común.
Saludos
La queja:
Hola.
El ayuntamiento ha decidido recientemente multar a los ciclistas que van con auriculares, circulan por la acera, ..., hecho que se ha difundido de forma importante en los medios de comunicación.
A mí esta decisión me parecería bien, sí, pero sólo si fuera acompañada de otra que se ha obviado: también se debería ordenar a la Guardia Municipal que se multen los peatones, corredores a pie incluidos, que transiten por los carriles de uso exclusivo para bicicletas, o estén detenidos en ellos.
Lo que acabo de indicar es también un problema de seguridad, tanto para los peatones que incumplen la Ordenanza de Circulación de Vehículos y Peatones como para los ciclistas que sufren la vulneración legal de los otros.
Los ciclistas pueden ser verdugos como ha hecho ver el ayuntamiento, pero también víctimas, como les he explicado.
Ya que la justicia es igual para todos y la Ordenanza de Circulación de Vehículos y Peatones regula el respeto mutuo que nos debemos los ciudadanos a la hora de circular, creo que el ayuntamiento debe tomar ya cartas en el asunto y tomar la decisión de multar a los peatones que invaden los bidegorris de uso exclusivo para bicicletas, anunciándolo de forma notoria en la prensa, de igual modo que se ha hecho hace poco para el problema inverso.
Ruego hagan esto pronto, por el bien de todos.
Gracias
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