Después de fracasar en varios intentos escribiendo novelas cortas, Edgar Rice Burroughs, un escritor gris, inglés, publicó su novela Tarzán de los Monos, donde narraba la historia de un niño blanco perdido en las selvas africanas y criado por una manada de chimpances. El niño creció hablando el lenguaje de los animales, matando cocodrilos y leones y ridiculizando a los negros genuinos habitantes de las selvas donde fue creciendo como un buen homo salvaje y se convirtió en un famoso personaje de cómics norteamericano.
Todos hemos disfrutado y, en muchos casos, hemos sufrido con las aventuras de Tarzán y su mona Chita. Parece que para evitar suspicacia, el creador diseñó una novia para el solitario Tarzán y no, precisamente, de su costilla.
Como la época lo imponía, Tarzán pasó de las tiras de papel al cine de Hollywood.
Encarnado por el famoso nadador Johnny Weissmuller, ganador de Medalla de Oro en las Olimpiadas realizadas en la Alemania de Adolf Hitler. Gracias a la fama adquirida por el personaje Tarzán, Johnny Weissmuller inventó un método de adquirir un cuerpo como el suyo, gracias a la tensión dinámica y podías pasar así ¨de un alfeñique de 44 kilos a ser Tarzán, el Rey de la Jungla¨.
Así siguió Tarzán matando animales, viviendo con Chita y Jane, en una moderna casa sobre un árbol, teniendo un elefante llamado Tantor como ducha y llegó el apartheid, la modernidad y siguiò Tarzán. Pero, sucedió que la lucha del pueblo africano por la Independencia de sus Paìses, el ejemplo trascendental de Nelson Mandela y la liberación de Angola acabaron venciendo al apartheid.
Hoy, Tarzàn serìa un personaje anacrònico; sin embargo, hace unos días estando de visita en casa de una amiga, su hijo veía un DVD de un Tarzán modernizado, donde Jane había invitado a unas amigas londinenses con atuendos londinenses a tomar el té de las cinco en su casita de la jungla.
Y, Tarzàn, como buen esposo, alejó a todas las fieras para que las londinenses tomaran el famoso té de las cinco, puntualmente. Qué poder de adaptación tienen estos personajes, ya Tarzán cumple cien años y tiene la melena más rubia. Tomó una liana y salió volando con Chita por la espesa jungla. Lanzando a todo pecho su grito inmortal:
TAMANGANIIIIIIIIII´

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