6 de julio de 2022

BICIMOTOS | 41 Aniversario


EMPRESA

Bicimotos es una empresa dedicada desde 1981 a la distribución y comercialización de medios de transporte de más alta calidad, así como de sus partes y accesorios respaldadas por un centro de servicio técnico especializado.

VISIÓN

Ser la empresa líder en la distribución de los medios de transporte de más alta calidad; posicionándonos en la mente del consumidor como una empresa confiable y segura donde podrán encontrar los medios de transporte que satisfagan sus necesidades y gustos.

MISIÓN

La Misión de BICIMOTOS es distribuir los medios de transporte de más alta calidad, para cumplir con las expectativas de nuestros clientes en cuanto a confianza y seguridad, respaldando los productos con refacciones, accesorios y servicio técnico especializado; contribuyendo con el desarrollo económico y social de la Sociedad.

OBJETIVOS

Sobrepasar tus expectativas de servicio, confianza, seguridad y calidad es nuestro principal objetivo, ya que Bicimotos quiere que usted se sienta orgulloso de adquirir un producto de calidad.

HISTORIA

Bicimotos se creo por el gusto e inquietud de su fundador el Sr. Miguel Cruz Trujeque ya que desde muy temprana edad, le gustaba trabajar en las vacaciones y fines de semana en una tienda de bicicletas, motocicletas y refacciones. Por lo que fue tomando gusto y experiencia en este oficio. Otro factor decisivo fue que durante la adolescencia competía en carreras deportivas de bicicletas y motocicletas y se dio cuenta de la escasez de accesorios y refacciones para estas, por lo que viajaba constantemente al Distrito Federal para conseguir las piezas para luego venderlas; por lo que decidió abrir una pequeña refaccionaría.

1973

Se crea BICIMOTOS como nombre comercial más no como razón social debido a la corta edad del fundador, que tenía en ese entonces 17 años, por lo que sus padres lo ayudan a montar esta pequeña refaccionaría a nombre de su madre en la calle 70 No.488 x 59 y 57 Santiago en la cual se vendían refacciones y accesorios para bicicletas y motocicletas y un pequeño taller de bicicletas.

1976

1 Agosto de 1976 se cambia la razón social a nombre del fundador, que ya contaba en ese entonces con taller de motocicletas, bicicletas, refaccionaría y dos empleados, y a pesar de la gran competencia que tenía en ese tiempo, su éxito era el traer accesorios novedosos para las motocicletas e instalarlos, así como las primeras maquinas japonesas e inglesas para rectificación, una pulidora y un torno. Se convirtió en distribuidor de las grandes marcas de esa época como era: Bicicletas Bimex, Goodyear Oxo, Mobil, Euzkadi, Bicicletas Cóndor, Magistroni, Benotto y mofles Marshall Torque, Accesorios Cuauhtémoc, Plásticos Pasat, entre otros.

1981 - 1987

El 31 de diciembre de 1981 se hace otro cambio de razón social pero ahora como una Sociedad mercantil a la que se le da el nombre de BICIMOTOS S.A. con la finalidad de poder comercializar más productos y servicios. Se le otorga distribución de Bicicletas Windsor la fábrica más grande de Latinoamérica en ese tiempo, de Motocicletas Carabela, posteriormente de Bicicletas Mercurio y Bicicletas Turbo. En 1985 se abre la primera distribuidora al Sur de la Ciudad denominada Bicimotos Oriente. En 1987 la segunda distribuidora en la Av. Itzaes, denominada Bicimotos Aviación.

1990 - 1999

Se abre la sala de exhibición, ventas, oficinas y administración en la calle 59 No.577 x 74 y 72 Santiago, que posteriormente se convierte en su domicilio fiscal y el domicilio anterior en la Sucursal 70. En 1992 se registra la marca y logotipo de BICIMOTOS ante en Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial. En 1993 Obtienen la distribución de Kawasaki de México en el Edo. De Yucatán, distribuyendo motocicletas de las marcas Kawasaki, Kymco, Bajaj y Hartford. En 1994 se abre la Sucursal Dorada con sala de exhibición y ventas, taller mecánico y Bodega.

En 1996 se abre la Sucursal Montejo en la principal avenida del Norte de la ciudad y se compra la primera bodega para el almacenamiento de refacciones, accesorios y bicicletas. En 1998 se da de alta a la armadora de bicicletas, para ofrecer productos acorde a las costumbres, necesidades y gustos del Sureste del Estado así como el Taller de Herrería y Carpintería en la Ave. Reforma para incursionar en otro giro como es la fabricación de sillas de ruedas, muebles, etc. En 1999 participa en el Programa de Créditos para la adquisición de bicicletas del Gobierno del Estado de Yucatán. Donde se otorgaron un total de 110,000 bicicletas, de las cuales Bicimotos suministro 53,000.

2000 - 2003

Se le otorga la Distribución de Bicicletas Haro y GT para toda la Península de Yucatán. En el 2002 se compra Edificio de Oficinas Administrativas y una bodega más para el almacenamiento de los productos que ofrece y se le otorga la distribución para toda la República de Partes y Accesorios para bicicleta marca Raybar. Se crea la empresa Motofinsa para satisfacer la necesidad de financiamiento que demandan los clientes y traer nuevas líneas de productos como son: Motocicletas Pionner y otros.

2004-2009

Se abre una sucursal en la Ciudad de Motul, Yucatán se introdujo la marca de Refacciones para motocicleta MCT de la mas alta calidad, El grupo Bicimotos realizo un convenio con refacciones Italika para ser el distribuidor de sus refacciones en todo el sureste y se aperturaron 3 centros de servicio Italika y 2 agencias de motocicletas Italika

Se Introdujo al Mercado las motocicletas marca Hércules con tecnología japonesa y con una gama de modelos seleccionados para el mercado mexicano.

Se crea la marca Kingstone para las bicicletas y triciclos de carga.

2009-2011

Se apertura una sucursal Bicimotos en Francisco de montejo en la Ciudad de Merida y se abre la sucursal Bikestore con la finalidad de atender el mercado de bicicletas, refacciones y accesorios de alta gama consiguiendo ser distribuidor de las marcas Trek, Specialized, Alubike, Giant, Scott, Mérida y Fuji.

ACTUALMENTE

Estas son algunas de nuestras marcas propias Hércules, Kingstone, MCT, Formula Uno, Raybar y Yuanxing

tambien somos distribuidores de diversas marcas de calidad y Prestigio Nacional como Internacional como son: Refacciones para bicicleta Windsor, Llantas y Cámaras Kenda, Avon, Vee rubber, Pirelli, Metro,Italika, Ritech, Bicicletas Mercurio, Bicicletas Turbo,Pistones TOP, Aceite ELF, Frenos Japan, Galfer, Baleros Nachi, Bujias NGK, Aparatos de Ejercicio Dunlop.

16 de diciembre de 2021

¿Cuándo hay que reponer el líquido tubeless?


Si no sabes cuánto líquido tubeless tienes que poner, o cuándo cambiarlo porque notas que ya no es tan eficiente, aquí resolvemos estas y otras dudas similares.

Cuándo y por qué poner líquido tubeless

Estamos teniendo en cuenta que ya usas líquido tubeless. ¿No es así? No te preocupes, colocarlo es relativamente sencillo si no quieres acudir a un taller. Puedes insertar el líquido tubeless tú directamente a la rueda a través del acceso que te permite la válvula. Eso sí, antes de inyectar el líquido tubeless deberás saber que si tienes una válvula Schraeder o una Presta, el proceso es similar (quitar el obús para que dé acceso sin restricciones) pero se hace con llaves diferentes. Hay miles de tutoriales en YouTube, es sencillo, no te preocupes.

En primer lugar, no hay un tiempo estándar, quizá unos 3 meses es un tiempo prudencial para pegarle una revisión a tus niveles y calidad de líquido tubeless.

Dosis recomendadas para Mountain Bike según el tamaño de rueda:

MTB 26″: entre 60-80 ml

MTB 27,5″: entre 80-100 ml

MTB 29″: entre 90-120 ml


Es muy importante que antes de rellenarlo, sobre todo si es tras un cambio de cubierta, te asegures antes de haber talonado bien la cubierta, si no quieres malas experiencias y malgasto de líquido tubeless.

Y cómo hago el mantenimiento de mis ruedas con líquido tubeless

Menos pinchazos, mejor ajuste de presión porque evita pérdidas y una ligera mejora de peso. Las ventajas del líquido tubeless son conocidas. Sí, pero ¿y cómo hacer el mantenimiento?

En primer lugar, revisa a menudo la presión de tus neumáticos. Son un buen testigo, una buena alarma en caso de que algo vaya mal. Si el líquido ha hecho su trabajo y ha sellado, o si no lo ha hecho y la rueda ha perdido aire, el ajuste de esta presión te servirá para detectar que algo no macha bien. Quizá sea un simple poro, es lo más probable, pero mejor estar al loro por si es algo más grave.

Pero es que el líquido tubeless también puede sufrir pequeñas evaporaciones además de perder capacidad y propiedades con el paso del tiempo. De ahí que te indicásemos esos 3 meses de tiempo prudencial. Depende mucho del uso, porque igual llevas medio año sin revisarlo y crees que te va de maravilla. Y es posible, pero damos valores de revisión prudenciales, no de casos puntuales.

Un último consejo. Parece sencillo, tonto, pero es útil: mueve las ruedas de vez en cuando y pega bien el oído (con los pies no se escucha). Escucharás el movimiento del líquido tubeless y, con el tiempo, sabrás identificar la cantidad aproximada que queda sólo con oírlo.

Y si no has probado el líquido tubeless en tus ruedas de bicicleta, de veras, inténtalo. A quién no le han estropeado una salida un par de pinchazos, cuando es más que evitable, ¿no? Y muy personalmente te recomendamos utilices "MM-Tubel" que es de fabricación local y puesto a prueba, mejorando la formula en condiciones extremas, para tu mayor seguridad. Pedidos al 999 343 4394

Agradecimientos a

1 de diciembre de 2021

El Secreto de la Bicicleta de BARTALI


Gino Bartali se murió en el año 2000 sin que nadie supiese su verdadera historia, la del corredor grandioso que dedicó dos años de su existencia a salvar la vida de ochocientos judíos. Para ello se valió de su bicicleta donde escondía la documentación necesaria para sacarlos de Italia. Y así, bajo la apariencia de simples entrenamientos, llevaba los papeles de un lado a otro. Nadie sospechaba en aquel momento de uno de los grandes mitos del deporte italiano, del hombre que había conseguido darle a Mussolini el Tour de Francia en 1938.

Gino Bartali escondió un secreto durante casi sesenta años. En el año 2000 se fue a la tumba con él y sólo un descubrimiento casual permitió conocer la dimensión humana que uno de los grandes ciclistas del siglo XX alcanzó durante la II Guerra Mundial. Nacido en la Toscana, en el seno de una familia humilde que se dedicaba a trabajar el campo, Bartali comenzó a correr gracias a que su padre le encontró trabajo en un taller de reparación de bicicletas. Su dueño, contento por el trabajo de Gino, le regaló una y le animó a que se entrenase. A partir de ahí las escarpadas carreteras de la región fueron su espacio natural, el lugar en el que maduraron las piernas que rivalizarían con las de Coppi en el duelo que dividió Italia años después.
Pero antes de que el Campionissimo y él protagonizaran algunos de los duelos más grandes de la historia del ciclismo Bartali estaba considerado como el ciclista del régimen de Mussolini. El Duce, en su delirio, soñaba con ver a un italiano derrotando a los franceses en el Tour y todas las miradas se volvieron hacia Bartali, que en 1936 ya se había adjudicado el Giro y era una celebridad en todo el país. En 1937 una caída frustró su misión. Había comenzado a brillar en la montaña, pero en el descenso del Col de Laffrey se fue por un puente. Sus compañeros, asustados por el accidente, se asomaron por el precipicio y le encontraron en el fondo, en el riachuelo. Se movía. Allí se ganó el sobrenombre del monje -debido a sus profundas convicciones religiosas- volador.
En 1938 cumplió con el sueño de Mussolini aventajando al segundo clasificado en más de veinte minutos. Cuando la carretera se empinaba, cuando el calor y el polvo secaban las gargantas Bartali no encontraba rival. Pero la II Guerra Mundial le dejó sin los años en los que se podría haber labrado un palmarés espectacular, cuando Coppi aún era un joven meritorio que corría a su lado.
Lo que nadie imaginaba es que en aquellos años oscuros Bartali, uno de los símbolos del Partido Nacional Fascista, era en realidad uno de los personajes claves de una organización dedicada a salvar la vida de los judíos italianos a los que los alemanes querían enviar a sus hornos crematorios. Gino Bartali seguía entrenándose y realizaba largas sesiones de entrenamiento por las carreteras de la Toscana o Umbría. Nadie podía suponer que en el cuadro de su bicicleta o debajo de su sillín transportaba documentos y pasaportes destinados a los judíos que se escondían en algunos de los monasterios italianos.
Bartali no despertaba demasiadas sospechas pese a que la guerra impedía cualquier competición y resultaba extraño ver a alguien entrenándose en aquel ambiente. Corría con ropa en la que se podía leer su nombre lo que le permitía recorrer kilómetros recibiendo los saludos efusivos de los soldados italianos, para los que era un auténtico ídolo. Y cuando una patrulla alemana le detenía la respuesta era sencilla: "Sigo trabajando para las carreras que vengan después". Y le dejaban marchar. Los ejércitos se habían acostumbrado a ver pasar a Bartali de un lado a otro en su bicicleta, subiendo y bajando montañas, cambiando continuamente de ruta. Era el correo perfecto.
En los conventos y monasterios la red organizada por Giorgio Nissim -con el apoyo de varios arzobispos- se dedicaban a elaborar los pasaportes destinados a salvar la vida de cientos de judíos y que Bartali transportaba jugándose la vida en aquellos viajes por las carreteras que conocía como nadie pero que le podían deparar una sorpresa desagradable en cualquier momento. Durante 1943 y 1944 el corredor toscano, el beato Bartali, se dedicó a esa misión sin que nadie le delatase. Acabó la guerra y aquellos entrenamientos kilómetros aún le valieron en su carrera deportiva porque con 32 años pudo ganar en 1946 el Giro y en 1948, con 34, se apuntó el Tour de Francia en una demostración colosal en la montaña ya que se impuso en siete etapas de aquella edición
Bartali se retiró a su tierra, a Florencia, y durante cincuenta años no dijo nada de su trabajo para ayudar a los judíos que habitaban Italia. Durante décadas quedó sobre él la etiqueta de haber sido el corredor de los fascistas. No le importó. Se murió en el año 2000. El mundo sólo descubrió su magnitud en 2003 cuando los hijos de Giorgio Nissim encontraron un viejo diario de su padre en el que detallaba la forma en que funcionó la red clandestina dedicada a conseguir documentos que salvasen la vida de los judíos.
Allí, en aquellos papelujos, se explicaban minuciosamente los viajes que hacía Bartali, los kilómetros que recorría, los papeles que escondía su bicicleta y, sobre todo, lo abnegado de su dedicación a la causa. Los Nissim contaron lo que su padre escribió y entonces empezó a cobrar sentido tanto entrenamiento en una época en la que costaba ver a un ciclista recorrer una carretera italiana. Italia descubrió a uno de sus grandes héroes. Los Nissim también contaron el dato más importante que escondía el diario de su padre: 800 judíos evitaron el viaje a algún campo de concentración de los alemanes gracias a las piernas de Gino Bartali.

6 de septiembre de 2021

¿Cómo mejorar a nivel cardio? En pocas palabras

El ciclismo trabaja el sistema cardiovascular y aumenta el metabolismo. Siempre que pedalees a una intensidad adecuada, claro. “Los ciclistas principiantes suelen cometer el error de ir muy rápido. Se sientan en el sillín y van a todo gas, es lo que la gente piensa que hay que hacer. Pero no es el enfoque correcto si quieres mejorar tu salud a largo plazo. Escoger la intensidad y la duración adecuadas es muy importante”.

Podemos hacer varios tipos de series en intensidad, duración, tiempo de reposo..., si lo que buscamos es mejorar a nivel cardio, hay unas más recomendadas

Sean como sean nuestras pulsaciones en reposo (hay un amplio espectro dentro de la “normalidad”), si percibimos que nos suben muy rápido en cuanto montamos en bici, simplemente se trata de un indicador de que nuestra condición aeróbica no está muy desarrollada.

En este caso, no obstante, nuestro objetivo de entrenamiento no debe basarse en fijarte en cómo nos suben las pulsaciones, ya que no es un criterio muy objetivo. Es mejor que nos fijemos, por ejemplo, en el tiempo que tardamos en subir una cuesta que sea habitual en nuestros recorridos. En cuanto seamos un poco constantes en el entrenamiento y logremos entrenar al menos 6 ó 7 horas a la semana durante al menos 5 ó 6 semanas veremos como yendo a la misma velocidad las pulsaciones irán bajando.

En cuanto llevemos 3 ó 4 semanas entrenando con cierta continuidad y a esa intensidad de fondo (70-75%), mi consejo es que introduzcamos algunas series para aprovechar mejor el tiempo. En este sentido, las series que producen unas mayores adaptaciones a nivel cardiaco son las que se realizan claramente por encima del umbral anaeróbico, es decir, en las que terminamos en torno al 95% de la FC máxima. Estas series son de 3-5 minutos, mejor en subidas duras. Y con recuperaciones equivalentes a la duración de las series.

Texto de Yago Alcalde | Imagen de Internet

1 de agosto de 2021

Conoce la nueva Trek Roscoe: La 29er rígida para trail

La nueva Trek Roscoe lo tiene muy claro. Rígida, de 29” con neumáticos de 2.6” y horquilla de 140mm de recorrido. Datos que significan en marcha, una diversión pura para trail, con el mínimo mantenimiento de una rígida de aluminio.

Sin ni siquiera haberla probado, ya sabemos que la nueva Trek Roscoe, va a ser una de esas bicis que son aparentemente sencillas a nivel tecnológico, pero que cuando te subes en ellas, empiezas a ver como cada detalle está pensado con el principal propósito de pasártelo bien sobre una mountain bike. Una finalidad básica de este deporte, que a veces viene envuelta en rígidas de 29” con horquillas de 140mm como la nueva Roscoe.

Adiós cross country, hola trail

Así es, para trail. La nueva Trek Roscoe que ha lanzado hoy Trek deja el pasado de cross country para convertirse en una mountain bike de trail, de esas que sorprenden por ser mucho más capaces de lo que en teoría transmite un cuadro rígido. Olvídate del pasado cuando las rígidas eran todo inseguridad bajando. La geometría progresiva de la Roscoe, su recorrido de horquilla de 140mm y sus neumáticos de 2.6” en 29”, son responsables de que vayas a bajar mucho más rápido de lo que piensas en cualquier tipo de sendero.

Con un diseño totalmente nuevo y súper agresivo, la nueva Trek Roscoe incorpora detalles de los modelos dobles de más recorrido, como las ruedas con ejes Boost de 148mm detrás y 110mm delante, el manillar con anchura de 780 mm, el espacio para tija telescópica más larga (los 3 modelos vienen con tija telescópica de serie), los protectores en el tubo diagonal y las vainas, y los soportes ISCG para guiacadenas.



Geometría progresiva y detalles de enduro

Uno de los puntos clave por los que la Roscoe es una bici súper capaz a la hora de bajar, aunque sea una rígida, es la geometría progresiva que cuenta con datos como los 65 grados del ángulo de dirección, los 73 grados del tubo de sillín, para que puedas tener una pedalada muy efectiva a la hora de subir y las vainas de cortas de 430mm, para que puedas mover bien la bici y la transmisión de potencia sea muy efectiva.

Detalles de la Nueva Trek Roscoe 2022

Además, hay otros detalles de bici más enduro, como son las tijas telescópicas de serie en los 3 modelos de la gama, los manillares de 780mm (de 750mm en tallas XS y S), los neumáticos de 2.6” de ancho y los frenos de 4 pistones en los modelos Roscoe 8 y 9.

El cuadro, que está realizado en aluminio Alpha Gold, cuenta con protectores en la vaina derecha y en el tubo diagonal por debajo cerca de pedalier, además de montar un eje de pedalier roscado, fácil de cambiar, robusto y sin ruidos, y guiado interno del cableado, para darle un toque Premium, además de práctico.

3 modelos disponibles

La gama de la nueva Trek Roscoe 2022 se compone de tres modelos que van desde la Roscoe 7 como inicio de gama, pasando por la Roscoe 8, hasta la Roscoe 9 que es el tope de gama. La Roscoe 9 destaca por su horquilla Fox Rhythm con barras de 36mm, los frenos Shimano de 4 pistones (discos de 203mm delante y 180mm detrás) y la transmisión mezcla de Shimano SLX y XT de 1x12 con plato de 34 dientes. Todos los modelos están disponibles en varios colores (3 colores la Roscoe 7 y 2 colores las Roscoe 8 y 9) y en 6 tallas que van desde la XS hasta la XL. Las tallas las hacen compatibles con alturas de rider desde los 1,37m hasta los 1,96m.

29 de junio de 2021

Tour de Francia: lo que debes saber sobre la mejor carrera ciclista del mundo


Por Jaime Fresno

¿Quiénes son esos ciclistas que cada mes de julio dan la vuelta a Francia, recorriendo miles de kilómetros por campiñas, montañas legendarias, o adoquinados de la Segunda Guerra Mundial? ¿Qué les motiva para desafiar la canícula estival, las tormentas pirenaicas o alpinas, o el viento mistral del Mont Ventoux hasta el punto de explorar los límites del esfuerzo humano?

¿De cuántas maneras se triunfa? ¿Quiénes inventaron el Tour y por qué? ¿Cómo se explica su condición de tercer evento deportivo más popular tras el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos?

Vayamos a las respuestas, sumerjámonos en casi 120 años de datos, curiosidades y mitos…

La historia: ¿Cómo, cuándo y por qué surgió el Tour?


Situémonos en el París de 1902, concretamente en el Boulevard de Montmartre, en un Café – Restaurante llamado Zimmer. E imaginemos un almuerzo de trabajo entre jefe y empleado. Uno es Henry Desgrange, y dirige un periódico de páginas amarillas que anda en crisis: L’Auto – Veló; el otro es Géo Lefèvre, el joven periodista de 23 años que Desgrange le ha quitado a Le Veló, el rotativo de la competencia cuyas páginas verdes se leen bastante más, bajo la dirección de su rival y antiguo maestro: Pierre Giffard.

El jovencito Lefèvre es un apasionado de las bicis, y está allí porque tiene una idea que contar a su jefe, una especie de fórmula mágica para relanzar las ventas de L’Auto que suelta entre el café y los postres: organizar una carrera que dé la vuelta a Francia en seis etapas que pretende bautizar como los Seis Días de la Ruta.

Desgrange se muestra escéptico: “¿Estás proponiendo dar una Vuelta a Francia?”, viene a decir. Pero tras el impacto inicial decide salir de dudas, y consulta la viabilidad de la ocurrencia con el contable del periódico, Víctor Goddet, quien capta a la primera que aquello que parece una locura puede ser la solución para vender más periódicos.

Así que Goddet da el visto bueno a Desgrange y, desde ese día, 20 de noviembre de 1902, el director se pone a la faena de organizar una carrera sin precedentes. Existe, sí, la París – Rouen, desde 1869; también la París – Roubaix, creada en 1896 por el puñetero Giffard y su Le Vélo. Pero nunca se ha hecho nada por etapas, con ese kilometraje, con esas pretensiones… Desgrange se enfrenta a colosales dificultades, mayormente logísticas y de financiación, pero consigue la ayuda de tres empresarios enfadados con la línea editorial que lleva Giffard en Le Vélo: son Dion, Clement y Michelin. Será una batalla a muerte entre dos medios, y sólo uno sobrevivirá.

La primera edicion del Tour arrancó el 1 de julio de 1903 con 60 ciclistas; las bicicletas que llevaban pesaban más de 20 kilos y un único desarrollo de 54×17

Uno a uno, Desgrange va sorteando obstáculos, hasta que llega al último: la baja inscripción de corredores. Decide vencerlo cortando por lo sano: baja la cuota de veinte a diez francos, y dispara la partida de premios hasta los treinta mil. ¡Et voilá!: el 1 de julio de 1903 arranca el primer Tour de Francia con sesenta ciclistas. De la inscripción inicial, diecinueve se han echado atrás, quizá para que no les llamen chiflados, pues es lo que está en boca de mucha gente tras comprobar que hay que cubrir 2.428 kilómetros en seis etapas y 19 días de carrera, con parte de sus noches, y que sólo habrá dos jornadas de descanso.

Unas dos mil personas acuden a la llamada de lo insólito y ven salir al pelotón pionero en la localidad de Montgeron, unos veinte kilómetros al sureste de París, junto a la posada de Au Réveil Matin El Despertador. De allí salen ciclistas libres de llevar la bicicleta que quieran, con tal de que sea movida exclusivamente por la fuerza muscular.

Eso que hoy parece un reto ciclópeo se resume así: todas las bicis pasan de los veinte kilos, sin contar las herramientas que hay que llevar, porque están prohibidos los coches de asistencia, los entrenadores, los mecánicos… Además funcionan con una combinación fija entre plato y piñón de 54×17; no hay cambios, puesto que ese invento no se implantará hasta 1937. Los primeros esforzados de la ruta tendrán que recorrer así los 467 kilómetros de la primera etapa hasta Lyon, con la que arranca la historia del Tour de Francia.

Cómo ganar el Tour: el camino hacia el maillot amarillo.


Ya sabemos cómo y por qué nace el Tour, así que veamos ahora qué hay que hacer ganarlo. Pues simplemente, ser el más rápido. El primer campeón de 1903 fue el francés de origen italiano, Maurice Garin, y ganó porque fue el que menos tiempo invirtió en la suma de las seis etapas hasta París: 94 horas, 34 minutos y 14 segundos.

El ideólogo del Tour, Géo Lefèvre, fue quien implantó ese modelo de clasificación general basado en ir acumulando los tiempos de las etapas que hoy sigue tan vigente, aunque aquella primera edición tuvo algunas peculiaridades que conviene explicar, como que los corredores debían echar pie a tierra para firmar en los controles de paso, o que abandonar en una etapa no significaba decir adiós a la carrera, sino que el ciclista podía disputar la siguiente, aunque ya fuera de concurso en la clasificación general.

Maurice Garin cubrió las seis etapas de 1903 aventajando en casi tres horas al segundo clasificado, su compatriota Lucien Pothier. Tras ellos, sólo otros diecinueve ciclistas lograron terminar, el último a casi sesenta y cinco horas. El resto se perdió entre abandonos y descalificaciones por hacer trampas, algo que ya fue un verdadero problema en 1904. En esa edición, muchos ciclistas fueron descalificados por cosas como utilizar trenes, aprovecharse de la estela de los coches, recibir ayudas externas… No se salvaron ni Maurice Garin, ganador desposeído del título meses después, ni los tres siguientes de la General. Tampoco los ganadores de etapa. Todos fueron sancionados tras una investigación exhaustiva.

El maillot amarillo se introdujo en 1919, tras la Primera Guerra Mundial; se eligió ese color porque era el color de las páginas del periódico L’Auto

El escándalo de 1904 cambió el sistema para 1905, cuando se adoptó la clasificación por puntos para determinar el campeón absoluto del Tour: el primer ciclista en cruzar la línea de meta recibía un punto, y los otros sumaban un punto más que el ciclista que cruzaba la línea de llegada por delante, más un punto adicional por cada cinco minutos entre ellos. El francés Louis Troussellier fue el que menos puntos totalizó y, por tanto el primer ganador con la nueva fórmula, que estuvo vigente hasta que el sistema por acumulación de tiempos se reimplantó ya para siempre a partir del Tour de 1913.

En este punto ya entra en juego el mítico maillot amarillo, estrenado en la primera edición posterior a la Primera Guerra Mundial, la de 1919. Fue una idea de Henry Desgrange para distinguir al líder de la clasificación general, utilizando el color de las páginas de L’Auto – Veló. Ese año, el primero en portarlo fue Eugène Cristophe, a partir de la undécima etapa, de las quince programadas para cubrir el colosal recorrido de 5.560 kilómetros. El francés no pudo conservarlo hasta París, y fue el belga Firmin Lambot el primero que se enfundó la preciada prenda como ganador absoluto en el Parque de los Príncipes.

Aquel 27 de julio de 1919 comenzó la leyenda del maillot amarillo como distintivo del campeón en París, pero la historia del Tour también se escribirá con otros colores, en la medida en que la organización fue ideando otras maneras de ganar, si no tan importantes, sí merecedoras de mención. Veamos cuáles para entender mejor la carrera.

Gran Premio de la Montaña: el maillot de lunares


La paulatina implantación de las clasificaciones secundarias ha ido abriendo nuevas posibilidades de ganar el Tour, si no tan importantes como la clasificación general, sí con el suficiente peso como para encumbrar a ciclistas con unas cualidades concretas, aunque no sean necesariamente los mejores y más completos.

En este apartado, conviene citar en primer lugar el Premio de la Montaña, un galardón que data de la edición de 1905, cuando el Tour afrontó su primera subida de cierta envergadura en el Balón de Alsacia, en la cordillera de Los Vosgos. Desde ese año, L’Auto – Veló se encargó de elegir al mejor escalador de la carrera sin que mediaran puntuaciones, hasta que Henri Desgrange decidió hacerlo en la edición de 1933, en la que Vicente Trueba, La Pulga de Torrelavega, se coronó como Rey de la Montaña.

El ciclista cántabro, que había cerrado el palmarés que venía resolviendo por designación L’Auto ganando en 1932, abrió el historial por puntuación, pero en París no lució ningún maillot. Tampoco lo hizo el gran Federico Martín Bahamontes, seis veces mejor escalador del Tour. ¿Por qué? Porque la prenda distintiva del líder de la Montaña no llegó hasta 1975, cuando el Tour de Francia decidió instaurar el maillot de lunares, o de puntos rojos sobre fondo blanco, los colores que utilizaba la marca de chocolates patrocinadora en sus envoltorios. El primero en lucirlo en el podio de París fue el belga Lucien Van Impe, otro de los grandes de la clasificación de los escaladores.

Los puertos de montaña se catalogan en función de diversos factores, como la altimetría, la longitud, el desnivel o la ubicación que tenga en la etapa

El Gran Premio de la Montaña se otorga al ciclista que más puntos suma en las cimas de los puertos del Tour, y a mayor dificultad de escalada, mayor es el botín en la cumbre. Es por eso que la organización establece cinco categorías de puertos: cuatro de ellas están numeradas, y son las que van de la subida más asequible de cuarta categoría a la de mayor dificultad, de primera, pasando por los puertos de segunda y de tercera; la otra es la más especial y corresponde a los puertos más duros, llamados en Francia los Hors Catégorie, o Fuera de Categoría.

La catalogación depende sobre todo de la altimetría, con datos objetivos como la longitud, el desnivel a salvar o la pendiente de la escalada; pero también intervienen aspectos más subjetivos, como la ubicación del puerto, que puede ver aumentada su categoría cuanto más al final esté, sobre todo si la etapa acaba en alto.

La relación vigente de puntuaciones según las categorías es la siguiente: los Fuera de Categoría dan puntos a los ocho primeros corredores en coronarlos, a razón de 20, 15, 12, 10, 8, 6, 4 y 2 puntos; los de Primera Categoría premian a los seis primeros, con 10, 8, 6, 4, 2 y 1 punto; los de Segunda reducen el cupo a los cuatro primeros, con 5, 3, 2 y 1 punto; los de Tercera Categoría dan 2 puntos al primero y 1 al segundo; y los de Cuarta sólo dan 1 punto al primero que corona. La organización se reserva en cada edición incentivos adicionales, como el de doblar la puntuación en la cima más alta de la carrera (Premio Henri Desgrange), o bien en finales en alto concretos.

Clasificación por puntos: el maillot verde


Como hemos visto al repasar la historia de sus comienzos, el Tour de Francia ya utilizó un sistema de puntos para determinar el ganador de la clasificación absoluta de 1905 a 1914. Por eso en 1953, cuando se conmemoró el medio siglo de vida de la prueba, la organización decidió apelar a esa fórmula para crear una nueva clasificación secundaria que premiara la regularidad de los corredores.

A diferencia del Gran Premio de la Montaña, cuyo maillot tuvo que esperar más de cuarenta años, la Clasificación por Puntos o Premio de la Regularidad tuvo su maillot distintivo desde el principio. Su característico color verde no fue sino un guiño a otra de las empresas patrocinadoras, esta vez una marca de cortacéspedes.

El sistema de la Clasificación por Puntos favorece a los especialistas del esprint, que copan su palmarés por ser estadísticamente los que más etapas ganan en la era moderna. También les favorece la fórmula implantada de dar más puntos en las etapas llanas que en las de alta montaña o de contrarreloj, además del plus que pueden obtener en los esprintes intermedios.

Pero como en todo, hay excepciones, como la de Eddy Merckx: el campeón belga, cinco veces ganador de la General, se enfundó el maillot verde hasta en tres ocasiones en París, sin duda gracias a las portentosas condiciones que le llevaron a ganar la friolera de treinta y cuatro etapas, el récord del Tour.

No obstante, la palma se la llevan dos velocistas: el eslovaco Peter Sagan, líder con siete maillots verdes, y el alemán Erik Zabel, que ganó seis veces consecutivas de 1996 a 2001.

Clasificación del Mejor Joven: el maillot blanco


La edición de 1975 del Tour de Francia estrenó dos maillots: aparte del maillot de lunares de la Montaña, ese año se creó la Clasificación del Mejor Joven y se decidió distinguirla con el maillot blanco que dejaba vacante la supresión de la Clasificación de la Combinada, de la que hablaremos más adelante.

El Tour decidió dedicar el nuevo premio a aquellos corredores menores de veintiséis años durante la carrera y que además no hayan cumplido veinticinco con anterioridad al 1 de enero previo a la edición en la que entran en concurso.

Para determinar el Mejor Joven, el Tour suprime de la clasificación general por tiempos a los corredores mayores de veintiséis años y se queda sólo con los que cumplen los criterios referidos. El límite de edad establecido da cierto margen para que los corredores más precoces puedan optar a varias victorias en el Tour vestidos de blanco. Fueron los casos del alemán Jan Ullrich y del luxemburgués Andy Schleck, los dos ciclistas con más triunfos -tres cada uno- en las cuarenta y seis ediciones en las que se ha otorgado este premio.

Entre 1983 y 1986 el maillot blanco estaba reservado únicamente a los ciclistas debutantes en el Tour

Sin embargo, no siempre hubo oportunidad de repetir victoria, puesto que entre 1983 y 1986 el maillot blanco sólo lo pudieron disputar los debutantes en el Tour. El francés Laurent Fignon, ganador del maillot amarillo y del maillot blanco en 1983, no pudo ser distinguido al año siguiente como Mejor Joven pese a ganar su segundo Tour consecutivo un mes antes de cumplir 24 años.

En aquella edición de 1984, fue el estadounidense Greg Lemond quien aprovechó la coyuntura para enfundarse el maillot blanco como mejor debutante, pero al igual que Fignon se quedó sin poder optar a repetir en 1985, cuando fue segundo en la General, tras Bernard Hinault, y el triunfo entre los jóvenes fue a manos del colombiano Fabio Parra.

El estadounidense Andy Hampsten cerró en 1986 el pequeño palmarés del formato del mejor debutante, y el Tour recuperó en 1987 los criterios originales para coronar al Mejor Joven de la carrera.

Premio de la Combatividad


En los finales de etapa también se ve subir al podio al corredor más combativo de la jornada. Es el único premio que no está sujeto a clasificaciones y el más subjetivo, pues el ganador es elegido por un jurado -generalmente formado por ex corredores- en función de la batalla que haya presentado durante la carrera.

No pocas veces la Combatividad es una especie de premio de consolación para el ciclista de vocación ofensiva que se ha quedado a las puertas de la gloria, tras protagonizar una larga escapada, o lanzar varios ataques que contribuyen al espectáculo, aunque en los primeros tiempos existía una clasificación por puntos.

El premio fue introducido en 1951 para distinguir al más combativo de cada etapa, y se amplió en 1956 para poder galardonar al más combativo de toda la carrera, siempre que llegara a la meta de París. En este caso, no hay maillots para distinguir a su ganador, sino un fondo rojo en el dorsal y el honor de subir al podio en los protocolos de final de carrera.

La desaparecida Clasificación Combinada

Presentados los cuatro premios vigentes en el Tour con sus respectivos maillots, conviene recordar que de 1968 a 1989 existió otra clasificación destinada a distinguir a los corredores más completos: la Combinada.

Para elaborarla, la organización sumaba las posiciones obtenidas por los ciclistas en la General y en las clasificaciones de la Montaña y de la Regularidad, a fin de declarar ganador del premio al corredor con menos puntos en el cómputo global de las tres.

El italiano Franco Bitossi inauguró el palmarés en 1968, totalizando once puntos. Después llegaron cuatro victorias seguidas de Eddy Merckx (1969-1972), ¡sin subir nunca de los cinco puntos!, y el belga sumó un quinto triunfo en 1974. Fue el último año antes de que el maillot blanco distintivo de la Combinada pasara a ser utilizado en la Clasificación del Mejor Joven, creada al año siguiente.

El premio desapareció a partir de aquella edición de 1975, y reapareció en 1980 con un maillot tan peculiar como recordado, formado por retales con los colores de los otros premios de la carrera. El neerlandés Steven Rooks, el recordado rival de Perico Delgado en su Tour victorioso de 1988, fue el último en ganar la Combinada en 1989.

Clasificación por Equipos: dorsales y cascos amarillos


Henri Desgrange quiso desde el primer momento que el Tour de Francia fuese un reto individual, la lucha de un hombre por vencer a un recorrido. Por eso no admitió que los ciclistas trabajaran en equipo, aunque se dieran casos de corredores que compartían un mismo patrocinador.

Finalmente, el patrón de la carrera cambió su parecer en 1930, cuando admitió la presencia de selecciones nacionales y creó el llamado Desafío Internacional, el premio destinado a distinguir al mejor equipo del Tour en base a una clasificación de tiempos acumulados para la que computaban los tres mejores de cada escuadra, si bien a lo largo de la historia de la modalidad se introdujeron variaciones, como el sistema de clasificación por puntos implantado en 1961, ya bajo la dirección de Jacques Goddet.

La fórmula apenas duró dos años y el sistema por tiempos regresó en 1963, cuando ya los equipos comerciales empezaron a sustituir a las selecciones nacionales, algo que fue definitivo a partir de 1969.

Como sucede en los demás premios, la Clasificación por Equipos también tiene distintivo. Entre 1952 y 1990 se utilizaron las gorras amarillas entre los integrantes del equipo líder. Con la llegada del casco obligatorio, las gorras desaparecieron y no fue hasta 2006 cuando la organización apostó por poner un fondo amarillo en los dorsales. Esa distinción se reforzó a partir de 2012 con los cascos amarillos.

En el palmarés por escuadras destacan las siete victorias de la estructura española del Movistar, contando con las obtenidas bajo su anterior patrocinio de Banesto, y las cuatro de un equipo mítico como el Kas.

Cómo se configuran los equipos del Tour: ¿un deporte individual o colectivo?

Repasados los diversos premios y maneras de ganar, puede asaltar la duda de si el ciclismo es deporte individual o de equipo. Para encontrar la respuesta conviene explicar los diferentes roles que asume cada corredor en función de sus cualidades dentro de una estructura, y cómo es la cultura colectiva del ciclismo.

Tanto en el Tour como en otras muchas carreras, la gran mayoría de los ciclistas trabajan en favor de un jefe de filas, como se denomina al corredor a priori más fuerte y experimentado y, por tanto, la apuesta más segura para ganar los premios que después repercutirán en el colectivo, pues todo lo ganado se suele repartir, incluidos técnicos y auxiliares.

Ese jefe se rodea de una especie de guardia de corps que integran los gregarios -o coequipiers, como se dice en Francia-, cada uno con un papel a desempeñar en función de sus características. Así, un gregario cualificado para la escalada será la escolta del jefe de filas en los puertos más duros, otro que destaque por ser rodador lo hará en las etapas llanas, incluso en los valles entre puertos de las jornadas de montaña…

O si el líder no aspira a la General y sí a la Regularidad, esos gregarios serán velocistas capaces de lanzar a su jefe de filas en el esprint. La filosofía es rara de ver en otros deportes, y es la de empujar todos a una a un solo hombre para que consiga el éxito individual, a fin de que la recompensa repercuta en el bien colectivo.

Tácticas y estrategias para ganar el Tour de Francia


La complejidad de una carrera como el Tour de Francia, la diversidad de terrenos que ofrece su recorrido a los largo de sus actuales veintiún días de carrera, obliga a escoger muy bien las estrategias para optimizar el rendimiento de los corredores y obtener los mejores resultados.

Por ejemplo, si un equipo está liderado por un escalador, la estrategia deberá ser conservadora en las etapas llanas y agresiva en las de montaña, escogiendo días muy señalados para atacar. Lo normal es que en ese caso el jefe de filas cuente con ayudantes muy dotados para la escalada, y que cada uno juegue un papel más o menos protagonista en función de sus condiciones.

Así, el gregario más fuerte tras el jefe será el último que quede a su lado para evitarle contestar a los ataques en primera persona, o para marcarle el ritmo adecuado que le permita demarrar o, en su defecto, abortar la fuga de un rival.

Las estrategias que siguen los equipos no tienen por qué ir enfocadas a ganar la clasificación general, pues el Tour ofrece otras posibilidades de éxito

Previamente, el director del equipo habrá podido utilizar en su estrategia a otros gregarios menos cualificados para evitar trabajar al líder en momentos menos críticos de la carrera, como por ejemplo neutralizando fugas prematuras, o quitándole viento en contra rodando por delante. Esos gregarios también tienen tareas como las de abastecer a su líder con bidones de agua, o la de auxiliarlo en caso de avería, dejándole si es necesario su propia bicicleta.

Todas estas tácticas y estrategias no tienen por qué ir necesariamente enfocadas a ganar la clasificación general, pues como hemos visto, el Tour de Francia ofrece otras muchas posibilidades, más allá de un maillot amarillo que sólo está destinado a los elegidos y que, por ende, no es un objetivo al alcance de todos los equipos.

Las estrategias pueden apuntar a conseguir victorias de etapa, con especialistas en escapadas o esprinters; o pueden apuntar a clasificaciones secundarias como la Montaña o la Regularidad, o incluso a la clasificación por Equipos, un objetivo que no suele ser prioritario, pero que la lucha coral por los grandes premios individuales a menudo pone a tiro, añadiendo un componente estratégico adicional para conseguirlo.

Los grandes campeones

La vasta historia del Tour de Francia ha dado grandes campeones que han inscrito su nombre en el palmarés más extenso y lustroso de todas las grandes vueltas. Al frente hay cuatro ciclistas que han logrado cinco triunfos absolutos en París: el belga Eddy Merckx, los franceses Bernard Hinault y Jacques Anquetil, y el español Miguel Induráin, el único en lograr su repóker de maillots amarillos de forma consecutiva.

Tras ellos figura el británico de origen keniano Christopher Froome, el único con cuatro victorias, y corredores como el estadounidense Greg Lemond o el francés Louison Bobet, con tres.

Sin embargo, aspectos como la fatalidad, la épica y la leyenda inherentes al Tour desde su creación han ido encumbrando a otros campeones en el imaginario colectivo, sin necesidad de exhibir un historial tan brillante: los italianos Gino Bartali y Fausto Coppi figuran con sólo dos victorias, pero está extendida la opinión mayoritaria de que ambos hubieran ganado mucho más de no mediar la Segunda Guerra Mundial.

El español Federico Martín Bahamontes, elegido por la organización como el mejor escalador de la historia, ganó sólo una vez en París, pero sumó otros dos podios absolutos, se proclamó seis veces Rey de la Montaña y protagonizó varias gestas inolvidables en los puertos franceses…

Ese santoral de héroes también reserva sitio a ciclistas que nunca ganaron en París pero sí conquistaron el corazón del aficionado, como el francés Raymond Poulidor, que acabó tres veces en segunda posición y fue tercero en cinco ocasiones, sin encontrar el antídoto para atentar contra la tiranía ejercida por Jacques Anquetil y Eddy Merckx en los años sesenta y setenta.

El mayor evento ciclista del mundo


La historia, las leyendas, los grandes campeones y el talento organizativo han sido algunos de los ingredientes que han llevado al Tour de Francia de ser el sueño innovador de un joven periodista de 23 años que encontró eco entre sus jefes a lo que es hoy: la mejor carrera por etapas del mundo y uno de los mayores eventos deportivos que existen, para muchos el tercero, tras el Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos.

Basten sólo unos datos: la carrera se emite en 190 países, a través de más de cien canales que ofrecen de media unas sesenta retransmisiones en directo. Esa cobertura televisiva permite calcular una audiencia potencial de entre 3.000 y 3.500 millones de telespectadores en todo el mundo, a lo que hay que sumar lo que se mueve en otros soportes de comunicación, con alrededor de dos mil periodistas acreditados.

A ello hay que sumar internet, donde la página web del Tour ha superado los 30 millones de visitantes únicos y los 110 millones de páginas vistas, sin contar las redes sociales, donde totaliza 2,2 millones de seguidores. Toda esa popularidad mediática se torna más espectacular si cabe cuando se traslada a las cunetas por las que pasa la carrera: los aficionados franceses toman sus vacaciones en función del Tour, la carrera condiciona el turismo de las zonas por las que pasa, las imágenes de la carrera promocionan Francia y las carreteras se llenan con centenares de miles de aficionados, ávidos de ver a los ciclistas, pero también de disfrutar de la caravana comercial que antecede a la carrera, con merchandising, actuaciones y todo tipo de regalos…

C’est le Tour, la prueba ciclista que en sus inicios salvó de la quiebra a un periódico, multiplicando por seis sus ventas, y que hoy es la mejor carrera del mundo.

Visto en | Tuvalum

6 de mayo de 2021

Mamá ciclista


Cada día son más las mujeres que se animan a utilizar la bicicleta como un pasatiempo, entrenamiento o por competición, y la pregunta es: cómo hacen para seguir pedaleando y realizar las múltiples tareas que implica ser madres, estas son algunas respuestas o consejos muy útiles para las interesadas en ser madres ciclistas.

Organiza tu día con todas tus labores cotidianas, ésta es la base para poderte dar un tiempo para entrenar, debes incluir, tus tareas en la casa, tu trabajo, la universidad, etc.

Adelanta las cosas que puedas, así le ganaras tiempo al tiempo, esto incluye los espacios en que tus hijos, (pequeños), toman su siesta.

Dedícale el tiempo necesario a planear la comida, muchas madres hemos ganado tiempo gracias a una buena planeación semanal y es que esto te evita gastar tiempo en estar pensando qué hacer.

Si tus hijos aún son pequeños es bueno que busques la ayuda de alguien de confianza que te pueda ayudar a cuidarlos mientras tú entrenas. La otra opción es buscar las horas en que tu pareja se pueda ocupar de los niños, de esta manera podrás salir a pedalear con total tranquilidad.

Las tareas, comidas, visitas y todas las actividades que tengas en el día con tu hijo, es bueno que las compartas con tu pareja, ya que de esta manera podrás tener más tiempo para tus entrenamientos. Un buen tip es dividir los días de la semana, así cada uno de los padres puede planificar sus días.

Los ejercicios que generalmente realizas para complementar tus entrenamientos en el gimnasio, los puedes realizar en tu casa, cerca de tus hijos, adecua una parte de tu vivienda para entrenar en la misma.

Si compites, es básico que tus hijos te vean hacerlo, ya verás que al finalizar vas a ser la madre más orgullosa de todas, sin importar el lugar en el que hayas cruzado la línea de meta, además de que no hay mejor ejemplo que le puedas dar que practicar deporte.

Por ultimo integra a tu hijo o hijos en tus entrenamientos, de vez en cuando pueden salir a montar bici con ellos.

27 de abril de 2021

Eco Camping Valladolid | Vocho Hotel


Está ubicado al sur del Pueblo Mágico de Valladolid, se trata de un excelente campamento ecológico donde se usan energías renovables en medio de la jungla, el agua es totalmente natural tomada de un cristalino cenote. Todo ha sido construido por manos propias de nuestro amigo Ramón Franc con materiales reciclados y retomando viejas costumbres como el trueque.

Ramón Franc (Propietario) nos cuenta: "Es mi casa, si, un día decidí salirme de la ciudad, de la rutina, del ruido, de la prisa, de ver a mucha gente que me rodeaba algunos de ellos enojados por tener un trabajo que no les gustaba etc. asi que decido vender todo regalar todo y construir un sueño que hasta ahora nunca pensé que llegara tan lejos, cual fue ese sueño? Pues vivir de manera autosustentable, de la mano de la naturaleza pero con el reto de tener comodidades así que yo solo trabajando por mas de 8 meses empecé a limpiar este terreno que ahora claro con la ayuda de mucha gente que creyó en mi proyecto se unió para subir un avión y hacerlo habitación, jajajajajajaja Si, así es, una avión real que me encontré en la selva."

"Soy amante de los VW sedan, así que dije, por que no rescatar vochos que así les llamamos en México, autos que están listos para desarmar o chocados y darles una oportunidad de una segunda vida, cuantas historias olvidadas en un auto que nació para terminar siendo chatarra, dije- así que no!!!! Los haré habitaciones y así empezó esta locura. ahora contamos con 3 vocho-rooms que así les llamé, una Combi-Suite, una casa en el árbol que siempre quise tener, una área para acampar y claro! un avión en el aire donde mis huéspedes disfrutan mucho desde cenas románticas hasta una noche muy diferente a lo cotidiano. Por cierto !! Si cotidiano es la palabra por la cual ahora vivo mi vida de esta manera. aquí se respira siempre un diferente y hermoso amanecer, un esplendoroso atardecer, naturaleza, simplemente todo es diferente y con una paz increíble."

"También contamos con alberca ecológica que siempre quise tener, y saben lo que más me hace sentirme  orgulloso? No es el avión ni la casa del árbol, Etc. Lo que me llena de orgullo es que construí una planta tratadora de aguas negras donde uso el 100% de las aguas negras de mis baños y lo convierto en riego y abono para todo mi jardín que tanto amo.! Esta creación es la que más me gusta y chistosamente es la que menos se ve y nadie se pregunta. sin embargo lo que busco es crear conciencia y que la gente vea que se puede cuidar la naturaleza y a la vez vivir bien, disfruten de mi casa a todos los visitantes y para mi será un honor poderlos atender. Viva la vida y viva hoy mañana no sabremos."



Eco Camping Valladolid está ubicado al sur del Pueblo Mágico de Valladolid, se trata de un excelente campamento ecológico donde se usan energías renovables en medio de la jungla, el agua es totalmente natural tomada de un cristalino cenote. Todo ha sido construido por manos propias de nuestro amigo Ramón Franc con materiales reciclados y retomando viejas costumbres como el trueque.

El sitio ofrece: Desayuno típico con té, café, fruta fresca, galletas y algunos platillos locales, Wi-Fi gratuito, duchas con agua caliente, cocina totalmente equipada con parrilla de barbacoa en un Volkswagen transformado, área de fogata y observación de estrellas (Telescopio), lockers y resguardo de maletas, servicio de lavandería (Con cargo extra), estacionamiento, gimnasio, biblioteca, jardines, renta de bicicletas, área con pasto especial para acampar y hamacas... Pero lo mejor de todo es su piscina natural al aire libre durante todo el año donde puedes darte un refrescante chapuzón y también tomar una pedicura gratuita con sus peces coloridos.

Eco Camping Valladolid es el lugar perfecto para descansar y relajarse, situado a tan sólo 39 Km. de Chichén-Itzá y punto medio entre la ciudad de Mérida y el Centro Turístico de Cancún y Riviera Maya, teniendo muy cerca la Zona Arqueológica de Ek Balám y bellisimos cenotes como Suytún, Oxmán, Zací, Zamulá y Xkeken. Es de fácil acceso y se ofrece transporte desde el centro de Valladolid al lugar del camping, incluyen gratuitamente un tour a un cenote virgen dentro de una hacienda con un peculiar acueducto.

Por si todo esto fuera poco... También cuenta con servicio de alquiler de casas de campaña con bolsas para dormir y confortables colchonetas. O si lo prefieres puedes rentar algo muy especial, curioso y super diferente: Autos Volkswagen (Vochos y Combis) convertidos en habitaciones muy confortables y limpios, acondicionados con energía solar, colchón y ventilador.

Por todo esto y más estamos seguros de que Eco Camping Valladolid es el lugar ideal para disfrutar de un merecido descanso o realizar un excelente campamento en medio de la naturaleza en, la también llamada Perla del Oriente, la bella ciudad colonial de Valladolid.

Coctacto: Ramón Franc | Propietario
Cel. +52 1 998 109 6837 (Whatsapp)
Correo: ecocampingvalladolid@gmail.com
Facebook: Eco Camping Valladolid
Canal de YouTube: Eco Camping Valladolid
Video de Luisito Comunica: https://www.youtube.com/watch?v=f2rw8aRsKs4

TECNICA: Cuando pedalear de pie en una subida


Montar en bici sentado o de pie es un tema que depende del gusto de cada ciclista. Sin embargo, esta técnica, que suele utilizarse sobre todo en las pendientes más pronunciadas, tiene una serie de ventajas que pueden ayudarte a vencer cualquier terreno por más difícil que parezca.

Pedalear de pie sobre la bicicleta es una técnica muy utilizada por ciclistas profesionales y aficionados. Esta variante de pedaleo, que suele alternarse con la posición tradicional y que se utiliza principalmente durante pequeños periodos de tiempo, es clave no solo para superar obstáculos, sino también para relajar las piernas, mejorar el rendimiento e incluso para atacar en puertos de montaña y subir con mucho más impulso.

Recomendado: Aprende a calcular la altura del sillín sin métodos ni fórmulas matemáticas

Si eres un ciclista aficionado y quieres saber en qué momentos puedes acudir a este técnica, aquí te lo explicamos.

En repechos muy pronunciados

Es común ver a muchos pedalistas amateurs y profesionales pedalear de pie sobre todo cuando deben enfrentar una cuesta muy pronunciada. Pararse sobre los pedales y comenzar a pedalear de esta manera les ayuda a vencer tramos cortos muy inclinados, gracias a que así obtienen un plus de potencia e impulso. Te recomendamos alternar las dos técnicas (sentado o de pie) cuando las pendientes varían o las inclinaciones cambian.

Al inicio de una pendiente

Si vas planeando en tu bicicleta con un desarrollo fuerte y estás próximo a tomar una pendiente, puedes acudir a la técnica de pedaleo de pie al inicio de la subida para ascender con más fuerza e impulso. Una vez gastes esa energía inicial puedes volver a sentarte en el sillín, subir las coronas de las pacha y terminar de completar el puerto con un desarrollo más suave (piñones más grandes).

Para atacar a tus compañeros o rivales

Pararse sobre los pedales también es una de las mejores técnicas para realizar un sprint muy explosivo sobre terrenos llanos o incluso un mini sprint sobre terrenos en subida. Es común ver a los profesionales, antes de atravesar la línea de meta de un puerto inclinado, pedalear de pie para acelerar el paso y llegar primeros. Por tal motivo, si eres un aficionado y quieres sorprender a tus rivales de la carretera, párate en tus pedales, sube el ritmo y déjalos a medio camino.

Cuidado con la montaña

Aunque la técnica de pedaleo de pie es muy popular en el ciclismo de carretera, en las modalidades más agresivas del MTB hay que tener mucho cuidado porque al pararse sobre los pedales y rodar por terrenos muy técnicos es mucho más probable que la rueda trasera de la bici de montaña pierda tracción. Esto sucede porque al pararse el cuerpo del ciclista queda inclinado hacia al frente, lo que termina desplazando el peso del cuerpo hacia la parte delantera de la bici. Por eso, si vas a ascender por una colina debes procurar no balancearte demasiado hacia adelante porque al perder la tracción podrías sufrir un accidente. Trata de poner el peso del cuerpo un poco más atrás y no tan adelante del sillín.

Aprende a configurar la marcha

Cuando se asciende un puerto es normal hacerlo con las coronas más grandes de la pacha. Al hacerlo de esta manera, el ciclista debe hacer menos esfuerzo porque esos piñones le permiten tener un pedaleo un poco más suave y relajado. Sin embargo, cuando te vas a parar sobre los pedales es recomendable bajar los piñones porque en esa técnica suele pedalearse con un poco más de fuerza. Por eso, aprende a bajar y subir los cambios cada vez que quieras alternar las dos posiciones (sentado y parado).

Aprovecha el peso de tu cuerpo

Al pararse sobre los pedales se suele inclinar el cuerpo hacia adelante para que ese peso ayude al ciclista a ganar más potencia y a impulsarse mejor. Esta acción se puede reforzar con el balanceo del cuerpo, llevando el manillar hacia ambos lados a medida que vamos pedaleando parados. Esos movimientos nos ayudan a subir con más facilidad y comodidad. En repechos muy inclinados puedes incluso pedalear en zigzag para hacer más llevadera la subida.

Para superar terrenos deficientes

Pedalear parados también es una muy buena opción para atravesar tramos muy averiados. Sobre todo cuando vamos en una bici de ruta, ya que al no tener sistemas de amortiguación es mucho más fácil que al pasar por zonas deficientes las vibraciones se transmitan a la zona de la cadera, la espalda y las manos. Por eso, cuando un ciclista se para sobre los pedales para atravesar baches, huecos y obstáculos, puede mucho más fácil evitar que el cuerpo sufra por las vibraciones.

Hazlo por periodos cortos

Lo importante es no exagerar con el pedaleo de pie. Esta técnica suele alternarse con el pedaleo sentado y es ideal practicarla durante periodos de tiempo cortos. Si te excedes el cuerpo podría fatigarse mucho más rápido ya que hay un mayor consumo de energía y fuerza. Recuerda que pararse sobre los pedales también ayuda a relajar zonas del cuerpo como la cadera, que permanece unida al asiento durante largas horas.

Anímate a alternar las dos posiciones y disfrutar de los beneficios que te brinda esta técnica de pedaleo.

26 de abril de 2021

Consejos profesionales para ir más rápido en Mountain Bike


Todos queremos ir cada vez un poco más rápido pero no siempre resulta fácil, a veces solo es cuestión de perder el miedo y soltar los frenos, y otras veces implica mucho más. Los profesionales se pasan toda su vida deportiva exprimiendo cada entrenamiento para conseguir ir unos minutos, o tan solo unos segundos más rápidos en su MTB. En este post vamos a convertir toda su experiencia en algunos consejos que podemos aplicar en nuestras salidas.

Si llevas algún tiempo montando en MTB sabrás que hay pocas cosas -podríamos decir que ninguna- que consigan que aumentemos el rendimiento de manera inmediata. Así que conseguir ir más rápido en bici consistirá en la suma de muchas pequeñas cosas y esperamos que estos consejos te ayuden a conseguirlo en un menor tiempo.

1. No mires el obstáculo, busca la salida

El campeón del mundo de enduro Jerome Clementz recomienda algo que ya hemos comentado alguna vez en la web, se trata de llevar la mirada al frente, adelantarse con la vista al recorrido y no centrarse en la rueda delantera es clave para poder ir cada vez más rápido. Pero otro consejo importante que da Clementz es el de no centrarnos en los obstáculos sino fijarnos en el trayecto para salvarlo. Es decir, si encontramos un árbol en mitad del camino y no lo perdemos de vista acabaremos directamente contra él, sin embargo si miramos la mejor trayectoria para salvarlo, cada vez pasaremos más rápido.

2. Inscríbete en carreras de MTB

Son muchos los ciclistas que no les gusta competir ni apuntarse a carreras, pero la campeona estadounidense Chloe Woodruff recomienda y anima a que al menos probemos alguna competición local. Es en estos eventos donde el ambiente hace que nos esforcemos un poco más sobre la bici, ganemos es intensidad y haga que cada vez vayamos más rápido.

3. Los ajustes son importantes

Ajustamos la suspensión y la presión de los neumáticos y si todo va bien pueden pasar meses hasta que volvemos a revisarlos. El campeón en 2013 y 2014 de XC en EE.UU Stephen Ettinger incide en que un buen ajuste de la bicicleta en general puede ser crucial a la hora de ir más rápido en cada terreno. Bajar un poco la presión de los neumáticos o ajustar el recorrido de la horquilla puede darnos un plus de agarre y confianza que haga que vayamos aún más rápido.

4. Combina modalidades

Si tu pasión es el mtb también seguro que también tienes debilidad por el ciclismo en general. Esto lo aprovechan los profesionales como la cinco veces olímpica Katerina Nash, la cual dice que uno de los secretos para ir rápido en bici es alternar modalidades durante el entrenamiento, por ejemplo mtb, ciclismo de carretera, BMX, etc... Otro claro ejemplo de que esto es cierto es la actuación que vimos de Peter Sagan en los pasados JJ.OO, Sagan consiguió ponerse delante en las primeras vueltas de la competición de MTB, -su entrenamiento previo podríamos decir que fue correr el Tour de Francia-.

5. La cabeza alta y en alerta

En otras modalidades como el ciclismo de carretera es común ver como los ciclistas esconden la cabeza entre sus hombros y se centran en pedalear y exprimirse al máximo, esto en mtb es sencillamente imposible. En un camino plagado de obstáculos, subidas y bajadas leer el terreno antes que nadie es vital para poder ir más rápido. El canadiense Geoff Kabush, campeón del mundo en 2004 y 2009, tiene una máxima, ¡Levanta la cabeza y acelera!

Visto en | BrujulaBike